¿Tu lugar de origen determina quién eres? Una reflexión sobre turismo, migración y globalización

En un mundo donde decidimos poner fronteras antinaturales que crearon 193 países, que está habitado por más de 7.000 millones de personas, nacer en un lugar u otro es completamente aleatorio. Está en nuestra naturaleza movernos. Lo único que nos frena es el miedo. Miedo a los ‘otros’, miedo al cambio, miedo a perder nuestro privilegio. Pero el mundo está lleno de bondad, solo necesitamos verlo para ajustar nuestra perspectiva – Experiencing the Globe

Soy migrante y viajera, feliz de vivir en un mundo globalizado. Tal vez no soy lo suficientemente imparcial como para escribir este artículo. Pero viene de mi experiencia empírica,así como de mis títulos en Relaciones Internacionales y Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Lo más importante es que viene de todas las personas increíblemente bondadosas y hospitalarias que han cruzado mi camino durante mis viajes, que no tienen una plataforma para expresar su verdad. Esto es para todos ellos, para que las personas privilegiadas de todo el mundo pueden ver que “ellos” no son diferentes de “nosotros”.

¿Está el cambio destruyendo las tradiciones?

Frecuentemente escuchamos que las cosas están mal ahora, que nada es como solía ser. O sea, incluso hubo un presidente en Estados Unidos que ganó las elecciones idealizando lo que el país solía ser. El pasado romántico siempre se ve como mejor, con la globalización siendo la culpable. Y, en consecuencia, la migración y el turismo.

El acceso a la información y la tecnología es visto como una amenaza para las costumbres tradicionales, y las hordas de visitantes son consideradas como la causa por la que esas costumbres son ahora más un espectáculo que una realidad. Piensa en las tribus indígenas del Amazonas (especialmente en Iquitos) o en el África turística (como el pueblo masái), que construyeron aldeas sólo para que los turistas vieran sus “exóticas” vidas.

Pero el cambio no es nuevo. Es mucho más antiguo que todas esas costumbres y tradiciones. El desarrollo de cada civilización ha sido influenciado por pueblos de otras partes del mundo. Y los viajeros tampoco son algo nuevo. Claro, el número ha aumentado enormemente, pero la gente ha viajado durante siglos. Piensa en Ibn Battuta, Marco Polo, Guru Nanak o Jeanne Baré, y luego dime que es una actividad del siglo XX.

La tradición es un fenómeno dinámico, y no necesariamente todas las tradiciones son buenas. Pero si te quejas de los cambios, ¿lo estás haciendo porque un lugar está fallando en cumplir tus expectativas de lo exótico que debería ser, o porque realmente te preocupa la gente? ¿Es realmente malo para ellos tener acceso a internet, a smartphones o a ropa de marca?

El desarrollo está arraigado en la naturaleza humana. Es por eso que estuvimos felices de descubrir el fuego e inventar la rueda, de aprender a usar minerales y cultivar verduras. Con frecuencia me encuentro soñando una vida más simple, en las montañas lejos del capitalismo. Pero luego me molesta que el wifi está lento y recuerdo que hay mucho que agradecer en los tiempos que vivimos.

Lo que algunos ven como destrucción también puede ser visto como construcción. La llegada de la seda de China a Europa cambió el curso de la historia, con el desarrollo de un camino que permitió que las economías se fortalecieran, las ciudades florecieran, las religiones ampliaran sus fieles y los viajeros comenzaran a explorar misteriosas tierras lejanas.

Immigrants make America great - Unsplash
¡No al odio, no al miedo! ©Unsplash

¿Tu lugar de nacimiento determina quién eres?

En un mundo donde decidimos poner fronteras antinaturales que crearon 193 países (o más, depende de cómo cuentes), que está habitado por más de 7.000 millones de personas, nacer en un lugar u otro es completamente aleatorio. Lo más probable es que seas chino o indio. Pero algunos tienen suerte y nacen en el “mundo occidental”.  De ninguna manera estoy diciendo que el occidente es mejor, sólo más privilegiado. Allí tendrás salud y educación gratis, lo más probable es que no seas pobre, y tendrás acceso a un pasaporte fuerte que te permitirá viajar por el mundo cuanto quieras.

Ese privilegio que los afortunados que lo tienen dan por sentado es sólo el más loco de los sueños de aquellos que nacieron en lugares como Afganistán, Irak y Siria, los países con los pasaportes más débiles.

¿Por qué nuestro lugar de origen debe determinar quiénes somos? Alguien nacido en el mundo occidental tiene pocas posibilidades de ser pobre, mientras que alguien nacido en el mundo en desarrollo tiene pocas posibilidades de ser rico. ¿Cómo puede alguien nacido en privilegio juzgar a otro por tratar de buscar mejores oportunidades?

La política de las fronteras

La mayoría de los viajeros piensan en las fronteras para contar los países y añadir otro sello a su pasaporte (con suerte sin pasar por el a menudo doloroso proceso de obtener una visa). Al investigar fronteras, el punto principal de análisis es si se permite cruzar del punto A al punto B, pero pocos se dan cuenta de lo dañina que es esa línea imaginaria para las personas en ambos lados.

Ya he hablado de esto en mi post sobre la Geopolítica del Turismo, pero vale la pena profundizarlo. Si ves un mapa europeo de cerca, te darás cuenta de que la mayoría de las fronteras tienen sentido. Por lo general, siguen un río o una cordillera. Por lo general, las personas de la misma etnia permanecieron juntas dentro de las líneas fronterizas. Comúnmente, el lenguaje y la religión son homogéneos dentro de un país. Si has estado en Bosnia y Herzegovina o en Kosovo, entenderás por qué digo “en general”, ya que hay grandes excepciones. Sin embargo, el contraste con el mapa de África y Oriente Medio es enorme.

La extraña extensión de la frontera jordana hacia Irak fue diseñada para que Arabia Saudita y Siria no se encontraran. Las fronteras egipcias fueron establecidas por los británicos (con Sudán) y los italianos (con Libia), mientras que aquellas entre Argelia, Mauritania, Malí y Níger fueron determinadas por los franceses. La historia del mundo moderno ha sido de lucha por el poder, guerra, expansionismo y colonialismo. Occidente dejó un desastre, y ahora está tratando de desvincularse de él.

Están tan preocupados por crear una nueva imagen de ellos mismos que la humanidad de todo está siendo olvidada. El mundo occidental quiere ser visto como desarrollado, seguro y generoso. En esa tarea, el resto debe ser menos, para crear un contraste. La discrepancia entre “nosotros” y “ellos” reemerge.

Pero incluso una visita rápida al mundo no occidental te permitirá ser testigo de lo bondadosas que son estos “otros”. Nunca he experimentado tantos actos de bondad como en el mundo menos desarrollado. De México a Egipto, de Colombia a Irán, la hospitalidad con la que me encontré es un contraste enorme con la frialdad de Europa Central.

Si una familia pobre en Medio Oriente o en América Latina te ve sufriendo, te recibirán en sus hogares y compartirán lo poco que tienen. Si una familia rica en Europa Central te ve sufriendo, van a decir que deberías volver a tu país, ya que obviamente sólo estás ahí para robarles sus trabajos –si es que te dicen algo en lugar de ignorarte.

«La gente viaja a lugares lejanos para ver, en fascinación, el tipo de gente que ignoran en casa» –Dagobert D. Runes

De lo que no se dan cuenta es que el privilegio que tienen proviene de que sus antepasados abusaron y destruyeron el mundo en desarrollo. La esclavitud, el imperialismo y el colonialismo son la razón por la que occidente logró el desarrollo, mientras que el resto fue despojado de esa oportunidad.

Turistas y migrantes: fuentes privadas de soft power (poder blando)

Joseph Nye, un reconocido cientista político, acuñó el término soft power, en contraste con el término clásico hard power, comúnmente utilizado en Relaciones Internacionales (y política en general). Mientras que el poder duro significa influir en el comportamiento a través de la coerción (amenaza o uso de la fuerza, o a través de sanciones económicas), el poder blando busca transformar las preferencias a través de la atracción y la persuasión (construyendo redes, comunicando narrativas convincentes, y usando la diplomacia, la cultura y la educación).

Aprender sobre el modo de vida de los demás, y entender que nuestras diferencias no deben impedirnos conocernos, puede acercarnos más que cualquier tratado de paz. Por ejemplo, después de los Acuerdos de Abraham, los Emiratos Árabes Unidos comenzaron a ofrecer comidas kosher en hoteles en preparación para recibir a los turistas israelíes, mientras que Israel comenzó a ofrecer comida halal para los visitantes musulmanes.

«Viajar es la mejor manera que tenemos de rescatar la humanidad de los lugares, y salvarlos de la abstracción y la ideología» –Pico Iyer, Por qué viajamos

Los viajeros son una fuente privada de poder suave. Cuando van al extranjero, se convierten en embajadores de su nación. Esto significa que la imagen de un país se puede cambiar a través de sus ciudadanos visitando otras tierras.

¿Qué se te viene a la mente cuando piensas en viajeros estadounidenses, chinos o alemanes? Probablemente vas a decir que los estadounidenses en el extranjero tienden a sentirse superiores, suponiendo que todo el mundo debería hablar inglés y mirando en menos a los lugareños; los chinos se comportan un poco como ovejas, en sus grandes grupos turísticos, tomando fotos al unísono cada vez que su guía apunta a algo; y los alemanes suelen estar más informados e interesados en aprender sobre la cultura. Esto se traduceen que la gente ve a Estados Unidos como el lugar para ganar dinero y subir en la “escalera social”, China como un lugar poco interesante para pensar como hogar; y Alemania como un sueño para vivir.

La mejor manera de promover un país es fomentar viajar entre sus ciudadanos. El mundo experimentará el país a través de su gente. Es por eso que la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional invirtió una suma sustancial de dinero en programas de voluntariado en el extranjero, mientras que en Estados Unidos el voluntarismo del idioma inglés se ha convertido en una estrategia de desarrollo respaldada por el gobierno federal.

Por otro lado, lo que se muestra a los visitantes dará forma a la percepción internacional del país. La identidad percibida en el extranjero es crucial para cualquier nación, especialmente cuando se trata de seguridad. Desvincular los conceptos de guerra, terrorismo o secuestro, de lugares como Kurdistán, Pakistán y Colombia, es una tarea difícil, a pesar de que son perfectamente seguros de visitar hoy en día. Más kurdos, paquistaníes y colombianos difundiendo el mensaje en el extranjero harán mucho mejor que cualquier esfuerzo de los gobiernos para limpiar su imagen. Y la película será confirmada por los extranjeros que se aventuren allí, porque cualquiera que vaya a estos maravillosos destinos se llevará una grata sorpresa.

Los kurdos están entre las personas más bondadosas y amables del mundo. No importa donde vayas en Kurdistán, te enamorarás

¿Por qué deberíamos apoyar el turismo, la migración y la globalización?

¿Has oído hablar de la extraordinaria comunidad de expats en Sídney, o lo increíble que es para los nómades digitales en Bali? Lo más importante es si alguna vez ha cuestionado por qué llamamos expats y no migrantes a la gente blanca privilegiada. El término migrante tiene una connotación negativa, como si la migración fuera algo incorrecto, pero ser expat aparentemente suena cool.

Lo que es peor, muchos se refieren a los migrantes indocumentados y a los refugiados como “personas ilegales”, lo que crea un imaginario aún más duro a su alrededor. “Nosotros” debemos tener miedo de “ellos”. El privilegio ciega a algunos, haciéndolos ignorar el hecho de que las personas que huyen de su hogar lo hacen porque sus vidas o integridad están en riesgo. Debería ser obvio, pero es importante recordar que ¡la búsqueda de asilo es un derecho humano! Y, para que conste, las acciones pueden ser ilegales, las personas sólo son personas.

Al 2020 se estima que más de 280 millones de personas, casi el 4% de la población mundial, viven fuera de su país de origen. Muchos se ven obligados a huir, pero algunos se mueven en busca de una vida diferente. Ya sea por trabajo, amor o clima, que la gente pueda moverse entre países es una verdadera expresión de desarrollo, un avance hacia el cosmopolitismo.

El cosmopolitismo es la idea de que todos los seres humanos somos miembros de una sola comunidad, independientemente de la ciudadanía, religión, afiliación política, valores morales, prácticas económicas o normas culturales, y merecemos el mismo respeto y consideración.

Sólo hay una raza humana, ¿por qué hacemos diferencias?

Viajar es una forma de activismo. Puede deslegitimar la violencia. Puede liberarnos de etiquetas, permitiéndonos ser nuestro verdadero yo. Puede acabar con el concepto lleno de miedo que algunos tienen sobre el resto del mundo. Como dijo Pico Iyes, “viajamos, inicialmente, para perdernos; y viajamos, a continuación, para encontrarnos a nosotros mismos”. Lo que he aprendido es que nos encontramos en los demás. No importa dónde creciste, en qué religión crees, o qué partido político te representa, todos somos iguales. Queremos proteger a nuestra familia y amigos del sufrimiento. Queremos tener comida en nuestros platos y un techo sobre nuestras cabezas. Queremos ser felices. El mundo debería estar a los pies de todos, no sólo la de unos pocos afortunados.

Cuando eres positivo y tienes la mente abierta, el mundo también tendrá esas cualidades. Ahora, si crees que todos son hostiles y peligrosos, entonces te encontrarás con hostilidad y peligro. Si pareces juzgas a todos y sospechas de todos, entonces los lugareños te juzgarán a ti y sospecharán de ti. Si estás lleno de miedos por lo que los medios te han dicho sobre un lugar determinado y su gente, entonces serás recibido con las características que estás esperando. Sé amable y encontrarás bondad, ya sea cuando te aventures al mundo o cuando conozcas a extranjeros en tu país de origen. No lo olvides: sólo hay una raza humana, ¡todos somos iguales!

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Por Coni de Experiencing the Globe

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