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Bolivia es una tierra de extremos: altas cumbres andinas, vastos salares, densa selva amazónica y ricas tradiciones indígenas. Es auténtica, es salvaje y es un destino absolutamente subestimado. Hay tantas aventuras y experiencias como tiempo tengas para descubrirlas. Ya sea bajando en bicicleta por la carretera más peligrosa del mundo, haciendo senderismo a través de impresionantes paisajes, bebiendo vinos de altura o conectando con antiguas culturas, Bolivia no paró de sorprenderme. Si estás planeando un viaje y te preguntas qué hacer en Bolivia, aquí tienes una lista con más de 20 épicas aventuras y experiencias que no te puedes perder, desde destinos clásicos hasta rincones desconocidos.
Nota: Durante mi visita a Bolivia tuve la oportunidad de colaborar con operadores locales. Aunque algunas de las experiencias fueron de cortesía, todas las reflexiones y opiniones son completamente mías –solo recomiendo agencias y actividades que realmente disfruté.
Qué hacer en Bolivia: visita los clásicos y descubre mucho más
Necesito comenzar este post con una confesión: he subestimado a Bolivia toda mi vida. Pensé, como la mayoría de la gente, que todo lo que había que ver era Uyuni y La Paz. Asumí que un par de semanas serían suficientes para viajar lentamente por el país. ¡Y no podría haber estado más equivocada!
Para mí, personalmente, la mejor manera de viajar es hacerlo lento. Ver diferentes regiones de un país para entenderlo mejor. Así que cuando la primera historia que escuché sobre los turistas en Uyuni fue de personas que volaban al pueblo, tomaban un tour por el día a las salinas, y luego volaban al siguiente destino instagrameable (probablemente ya en el vecino Perú o Chile), me dolió el corazón. Un día, unas fotos, y vámonos. Entiendo que no todo el mundo es tan privilegiado como yo para explorar a fondo, y que el poco tiempo libre que tienen lo intenten exprimir en tantos ‘imperdibles’ como sea posible. Pero ¿en serio? ¿Un día en una atracción y el país queda marcado como “visitado”?
Esa historia me animó a visitar lugares que la mayoría de la gente no visita (spoiler: ¡muchos de esos lugares son igual de increíbles y dignos de tu tiempo!). Así que terminé pasando un mes y medio explorando uno de los países más diversos que he visitado, y me fui con la sensación de que solo arañé la superficie. Perdón por el cliché, ¡pero es cierto! Hay mucho más, y tantos lugares que me encantaría volver a visitar, que seguro tendré que volver.
Viajemos a Bolivia
Me tomó llegar a la tercera década de mi vida para visitar mi vecina Bolivia (cuando no estoy viajando, llamo a Croacia mi hogar, pero nací y crecí en Chile). A medida que exploraba más en los lugares menos visitados, me di cuenta de que podría haber sido el universo diciéndome que esperara. Ahora tengo el tiempo y la curiosidad para explorar de una manera diferente a como lo habría hecho antes. Bolivia valió la pena la espera. ¡Me encantó!
Para ayudarte a planificar tu viaje, decidí hacer una lista de las aventuras y experiencias más épicas que puedes tener en el país. No importa qué tipo de viajero seas, aquí encontrarás lo mejor que Bolivia tiene para ofrecer.
Las mejores aventuras al aire libre en Bolivia
Observa flamencos, llamas y lagunas surrealistas en la Reserva Nacional Eduardo Avaroa
Si hay un lugar que captura a la perfección la belleza salvaje del Altiplano boliviano, es la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa. Esta remota reserva azotada por el viento es una mezcla surrealista de desiertos de gran altitud, volcanes nevados, géiseres humeantes y lagunas pintadas en tonos que no creería posibles en la naturaleza. ¿Y la mejor parte? Está repleta de vida silvestre.
Aquí, en medio del duro paisaje andino, miles de flamencos vadean con gracia las aguas poco profundas de los lagos de colores brillantes –sus plumas rosadas contrastan maravillosamente con los rojos, verdes y azules profundos. La reserva es el hogar de tres especies: andina, chilena y el raro flamenco de James, lo que la convierte en uno de los mejores lugares del mundo para ver a estas elegantes aves en su hábitat natural.
Pero no son los únicos que llaman hogar a este lugar. A medida que avanzas por la reserva, verás manadas de vicuñas (parientes silvestres de las llamas) trotando con gracia por las llanuras, llamas que observan con curiosidad desde el borde de la carretera, e incluso ñandúes (avestruces andinas), una vista sorprendente en un entorno tan extremo. Si tienes suerte, incluso podrás vislumbrar un tímido zorro andino o una vizcacha, un roedor parecido a un conejo con una impresionante capacidad para mimetizarse con el terreno rocoso.
Más allá de la vida silvestre, los paisajes son increíbles. Lo más destacado para muchos es Laguna Colorada, un lago de color rojo sangre con un telón de fondo de imponentes montañas, donde cientos de flamencos se reúnen en las aguas poco profundas. También se pueden encontrar en la Laguna Cañapa, de color azul profundo, y en la Laguna Hedionda, llamada así por su fuerte olor, causado por su alto contenido de azufre. Luego está la Laguna Verde, un lago de color turquesa que cambia de color dependiendo de los minerales en el agua, con el imponente Volcán Licancabur resguardándola. Los géiseres humeantes de Sol de Mañana, las formaciones rocosas surrealistas del desierto de Salvador Dalí, y las burbujeantes aguas termales de Polques añaden aún más dramatismo al paisaje, haciendo que cada curva de la carretera sea un momento asombroso.
¿Cómo? La Reserva Eduardo Avaroa se encuentra en el extremo suroeste de Bolivia, cerca de la frontera con Chile, y se visita como parte de una excursión de varios días desde Uyuni. La mayoría de los tours al salar incluyen una visita a la reserva, generalmente en el segundo o tercer día. Si vienes desde San Pedro de Atacama en Chile, también puedes unirte a un tour que cruza a Bolivia a través de la reserva.
¿Cuándo? Al igual que con el resto del Altiplano, lo ideal es la estación seca (de abril a noviembre). Ten en cuenta que junio, julio y agosto son meses particularmente fríos, con temperaturas nocturnas de hasta -20°C (-4°F), pero tienes casi garantizado cielos despejados.
Un consejo. La altitud aquí no es una broma: la mayor parte del parque se encuentra por encima de los 4000 metros (13000 pies), así que tómatelo con calma, bebe mucha agua y prepárate para temperaturas muy frías, especialmente por la noche.


Recorre el salar (y el espejo) más grande del mundo en Uyuni
Hay algo casi mágico en contemplar la vasta extensión blanca que continúa hasta donde alcanza la vista, y supongo que es por lo que el Salar de Uyuni es un clásico en toda bucket list. Es un lugar donde el cielo y la tierra se confunden durante la temporada de lluvias, convirtiendo al salar en el espejo natural más grande del mundo. Y en la estación seca, se convierte en una corteza interminable de patrones hexagonales, un paisaje bellamente surrealista.
Tomé un tour para explorar el salar, y resultó ser una experiencia llena de aventuras. Nuestra primera parada fue Colchani, un pequeño pueblo donde los lugareños procesan y venden sal. Adentrándonos en las salinas llegamos a los Ojos del Salar, agujeros burbujeantes en la corteza de sal donde ríos subterráneos emergen a la superficie. Es un recordatorio de que, incluso en un entorno tan duro, hay movimiento y vida ocultos debajo.
Luego nos dejaron al medio de la nada, ¡con bicicletas! Pedaleamos a través de la aparentemente interminable extensión blanca hasta el Monumento Dakar, una enorme estructura de sal dedicada al famoso rally todoterreno que pasa por Bolivia.
Por supuesto, ningún viaje a Uyuni estaría completo sin tomar las fotos cliché en perspectiva. Gracias a la planitud del paisaje, es el lugar perfecto para jugar con ilusiones ópticas. Pasamos una eternidad preparando tomas ridículas: pisoteando a personas diminutas, balanceándonos en botellas, o siendo perseguidos por dinosaurios de juguete. Aunque suena como el tipo de cosa turística que me carga, resultó ser bastante divertido.
A medida que el día llegaba a su fin, nos dirigimos a la isla Incahuasi, un afloramiento rocoso cubierto de imponentes cactus. Subir a la cima nos dio vistas panorámicas del blanco infinito, un marcado contraste con la escarpada roca volcánica bajo nuestros pies. Pero la verdadera magia ocurrió al atardecer. Nuestro guía abrió una botella de vino boliviano y brindamos mientras el cielo explotaba en tonos rosados, naranjas y morados, reflejándose perfectamente en la sal.
Mi viaje fue en julio, por lo que los días soleados contrastaban enormemente con las noches extremadamente frías. Pero los escalofríos no me impidieron disfrutar de otra experiencia genial: dormir en un hotel de sal.
¿Cuándo? El mejor momento para visitarlo depende de lo que quieras ver. Si sueñas con el efecto espejo, anda entre enero y marzo, cuando el salar está cubierto de agua. Pero si prefieres el clásico desierto blanco con sus intrincados patrones, visítalo entre mayo y noviembre, cuando el suelo está seco y firme. Abril y diciembre son meses de transición, que ofrecen un poco de ambos.
¿Cómo? La forma más fácil de llegar a Uyuni es volando desde La Paz. También hay buses nocturnos desde La Paz y Sucre para los viajeros con presupuesto más ajustado. Ya en la ciudad de Uyuni puedes tomar un tour al Salar. Si vienes desde Chile, puedes cruzar la frontera desde San Pedro de Atacama en una excursión de varios días que incluye el impresionante Parque Nacional Eduardo Avaroa antes de llegar a Uyuni.

Desafía la ruta más peligrosa del mundo en bicicleta: el Camino de la Muerte
Aunque pienses que no sabes nada de Bolivia, seguro que has oído hablar del Camino de la Muerte. Esta abominable ruta fue construida en la década de 1930 por prisioneros paraguayos de la Guerra del Chaco. Según la leyenda, las condiciones de trabajo eran tan difíciles que muchos de los prisioneros/trabajadores saltaron del acantilado de la montaña para escapar de su terrible destino. La carretera fue tan mal construida que se convirtió en el camino más peligroso del mundo, cobrando la vida de unos 500 transeúntes al año.
Hoy en día hay una nueva autopista que lo circunvala, y a un genio se le ocurrió hacer descensos en bicicleta aprovechando la notoriedad de la infame carretera antigua. En serio, ¡genio!
Si buscas adrenalina, los Yungas es el lugar para ti. En 2 horas pasarás de una altitud de 4700 metros (15500 pies) a 1200 metros (4000 pies), en 32km (20mi) de descenso en bicicleta de montaña, con un acantilado vertical de hasta 800 metros (2600 pies) de caída libre a tu lado. ¡Por algo es considerada la ruta más peligrosa del mundo!
Si tienes experiencia con bicicletas de montaña será solo diversión, pero aunque sea tu primera vez, no dudes en intentarlo. Fue la mía, y lo disfruté muchísimo (para ser exactos, fue un 95% de diversión y un 5% de puro terror, que creo son porcentajes increíbles para practicar un deporte extremo por primera vez, en un lugar mundialmente conocido por ser peligroso).
Si la aventura te llama, contacta a Altitude Travel. Te pasarán a buscar y a dejar a La Paz, te proporcionarán todo el equipo que necesitas y sus increíbles guías te explicarán todo lo que requieres saber para tener un viaje seguro. Su recorrido incluirá desayuno, agua embotellada, snacks, almuerzo e incluso una polera de recuerdo para mostrar que sobreviviste al famoso Camino de la Muerte.
Hay un par de horas de viaje desde La Paz hasta los Yungas, así que me pasaron a buscar alrededor de las 6 AM, lo cual fue genial porque tuvimos el camino para nosotros solos debido a que llegamos temprano. El descenso en total cubrió 52km/32mi (20km/12mi en autopista para familiarizarse con la bicicleta, y 32km/20mi en el Camino de la Muerte mismo), con aproximadamente 2 horas de tiempo real en la bicicleta, y paradas intermedias para instrucciones, snacks y fotos. Y el conductor de la camioneta nos siguió todo el camino en caso de emergencia, por lo que se sintió súper seguro.
¿Cuándo? Se puede hacer durante todo el año, pero la experiencia cambiará drásticamente si vas en estación seca (abril a octubre) o en temporada lluviosa (noviembre a marzo). Si quieres cielos más despejados para poder concentrarte solo en el ciclismo y el paisaje, y no en la humedad del suelo, te recomiendo la estación seca.
¿Con qué agencia? Paseando por La Paz encontrarás infinidad de opciones, con precios muy variados. Ten en cuenta que los accidentes ocurren y este es un deporte extremo en una carretera peligrosa, así que elije con cuidado. Aunque esta experiencia fue auspiciada, me encantó su servicio y personal, así que puedo recomendar con toda confianza a Altitude Travel.
¿Qué bicicleta? Todas las bicicletas que ofrecen son técnicas y resistentes, por lo que no puedes equivocarte. Dicho esto, elegí la Specialized y disfruté mucho de la suspensión adicional.
Alcanza la cima de uno de los 6000 metros de Bolivia –o haz trekking hasta su base
Con sus escarpados paisajes andinos y sus imponentes cumbres, Bolivia es un destino de ensueño tanto para montañistas como para excursionistas. El país cuenta con seis montañas de más de 6000 metros (19700 pies), que ofrecen cumbres desafiantes e increíbles oportunidades de trekking a gran altitud para aquellos que prefieren explorarlas sin escalada técnica.
Si quieres conquistar una cumbre, Huayna Potosí (6088 metros / 19974 pies) es probablemente la cumbre de 6000 metros más amigable para principiantes en el mundo. Ubicada a solo dos horas de La Paz, es una escalada relativamente accesible, que a menudo se realiza en dos o tres días con un guía. Si bien el ascenso requiere crampones y piolets, no exige experiencia previa en montañismo, aunque una buena condición física y aclimatación a la altitud son cruciales.
Para aquellos que buscan un desafío mayor,el Illimani (6438 metros / 21122 pies), la icónica montaña que se eleva sobre La Paz, ofrece una escalada más técnica con un recorrido por su empinado glaciar. Por otro lado el Sajama (6542 metros / 21463 pies), la montaña más alta de Bolivia, es un ascenso remoto en el Parque Nacional Sajama, cerca de la frontera con Chile. Llegar a su base implica un largo viaje, pero recompensa a los escaladores con paisajes prístinos y aguas termales naturales.
Si el montañismo no es lo tuyo, pero quieres experimentar la belleza de gran altitud de Bolivia, hay muchas caminatas que te llevan a las bases de estas poderosas cumbres. Una caminata relativamente fácil es al lago Charquini, una laguna esmeralda de ensueños. El Camino Takesi, un antiguo camino inca que desciende de los Andes a los Yungas, ofrece un hermoso paisaje con una mezcla de pasos de gran altitud y valles exuberantes. El Trek Condoriri, una caminata de varios días a través de la Cordillera Real, te lleva a través de lagos andinos a la escarpada cumbre de “Cabeza del Cóndor”. Y para aquellos que se aventuran cerca de Sajama, una caminata a través de los géiseres y aguas termales del Parque Nacional Sajama ofrece una visión de los paisajes salvajes y vírgenes de Bolivia.
¿Cómo? Los tours para hacer senderismo y las expediciones de escalada salen casi a diario de La Paz, siendo las más populares un tour por el día a Charquini y el ascenso de varios días al Huayna Potosí.

Recorre paisajes de otro mundo en el Valle de la Luna y el Valle de las Ánimas
Si alguna vez quisiste sentir que aterrizaste en otro planeta sin salir de la tierra, el Valle de la Luna y el Valle de las Ánimas en La Paz son una excelente alternativa. Estos paisajes de otro mundo están moldeados por la erosión, formando espectaculares formaciones rocosas, imponentes agujas y caminos laberínticos que te harán preguntarte si todavía estás en Bolivia o si de alguna manera has entrado en una película de ciencia ficción.
A poca distancia de la ciudad, el Valle de la Luna es una explosión de pilares irregulares de arenisca, tallados durante milenios por el viento y la lluvia. Hay senderos marcados, con miradores que te dan una perspectiva impresionante de este particular terreno. La caminata es corta, pero a esta altitud (más de 3600 metros / 11800 pies) querrás hacerla con calma.
Menos visitado pero mucho más alucinante, el Valle de las Ánimas debe su nombre a las espeluznantes formaciones rocosas que se asemejan a espíritus petrificados. Los picos escarpados se extienden hacia el cielo como rascacielos de la naturaleza, lo que te hace sentir pequeño en comparación. La caminata aquí es un poco más desafiante. Si vas a última hora de la tarde, verás el sol pintando las rocas en cálidos tonos dorados, haciendo que todo el valle se sienta aún más místico.
¿Dónde y cómo? El Valle de la Luna se encuentra en las afueras de La Paz, a solo 12km/7mi del centro, por lo que es muy fácil de visitar por tu cuenta. Basta con tomar un bus hacia Mallasa, Mallasiya o el zoológico, o un taxi para facilitar aún más el acceso. El Valle de las Ánimas requiere un poco más de esfuerzo para llegar, ya sea tomando un taxi o, si te sientes aventurero, un minibús en dirección a Ovejuyo. Si prefieres un poco más de comodidad, este tour visita ambos.

Descubre la Cordillera Real desde Sorata: senderismo de un día o expediciones de semanas
Ubicada en un exuberante valle al pie de la Cordillera Real, Sorata es la base perfecta para los entusiastas del trekking. A diferencia del caos de gran altitud de La Paz, Sorata ofrece una escapada tranquila con impresionantes vistas de cumbres nevadas, verdes colinas y ríos sinuosos. Ya sea que estés listo para una caminata de un día o una aventura épica de varios días, los senderos aquí no te decepcionarán.
Una linda y corta caminata te llevará a la Gruta de San Pedro, una enorme cueva de piedra caliza, aunque también puedes tomar un taxi si tienes poco tiempo. El sendero me llevó a través de tierras de cultivo onduladas, pasando por ovejas pastando y lugareños cuidando sus cultivos. La caminata duró menos de tres horas, con algunas secciones empinadas, pero muchas oportunidades para detenerse y disfrutar del impresionante paisaje. La cueva en sí se extiende por más de un kilómetro de profundidad, con espectaculares estalactitas que cuelgan del techo y una misteriosa laguna subterránea en el otro extremo, donde algunos dicen que el agua no tiene fondo.
Una de las caminatas más gratificantes es a la Laguna Glaciar, un impresionante lago turquesa que se encuentra a 5000 metros (16500 pies), reflejando la imponente montaña Illampu. Para aquellos que buscan un desafío aún mayor, el Circuito Illampu te lleva al corazón de la Cordillera Real, atravesando pasos de alta montaña, pueblos remotos y paisajes prístinos durante varios días. Sorata es el paraíso del trekking en Bolivia: virgen, salvaje y esperando ser explorado.
¿Cómo? Se puede llegar a Sorata en bus o minivan compartida desde La Paz. El trayecto dura entre 3 y 4 horas. Los buses y minivans salen regularmente del distrito de Villa Fátima de La Paz. Aunque la carretera está en su mayor parte pavimentada, espera algunas secciones con baches.
Explora la Amazonía boliviana en el Parque Nacional Madidi, escenario de la película ‘Jungle’
El Parque Nacional Madidi es uno de los lugares con mayor biodiversidad de la tierra, una selva prístina colmada de vida silvestre y cultura indígena. Este remoto rincón de la Amazonía boliviana fue catapultado a la fama mundial por la película Jungle (2017), protagonizada por Daniel Radcliffe, que dramatiza la desgarradora historia real de Yossi Ghinsberg. En la década de 1980, Ghinsberg se perdió en la densa selva tropical de Madidi durante tres semanas, soportando hambre, lesiones y los peligros siempre presentes de la naturaleza. Su historia de supervivencia cautivó al mundo, atrayendo a los aventureros a experimentar la belleza y poder de la selva por sí mismos.
Y, por supuesto, yo también quise conocerlo. Hice un largo viaje en bus hasta Rurrenabaque, el pueblo desde donde se puede visitar el parque. Allí conocí a Laura, que se convirtió en mi compañera de aventuras. Juntas reservamos un tour por la selva que prometía llevarnos a las profundidades de la naturaleza virgen del Madidi. Nuestros guías, Yomar y Darwin, nos llevaron en un viaje en bote a través de los ríos Beni y Tuichi, atravesando paisajes de color verde esmeralda antes de llegar a la entrada del parque, donde hay un albergue. El ambiente allí es turístico: visitantes reposando en hamacas, disfrutando de una siesta después del almuerzo. Pero nuestra aventura solo comenzaba ahí. Nos aventuraríamos más profundamente en la selva, donde dormiríamos bajo las estrellas durante algunas noches, sin nada más que un mosquitero que nos separara de la naturaleza.
Horas de trekking nos sumergieron en la magia de la Amazonía. Yomar y Darwin compartieron su conocimiento del monte, enseñándonos sobre los enigmáticos árboles que caminan, observando orugas venenosas y coloridos guacamayos, y señalando grupos de monos aulladores rugiendo desde las copas de los árboles. Nos educaron sobre los símbolos culturales de Tacana y, en un momento de conexión inmersiva, Yomar pintó nuestros rostros con tinta extraída de las hojas. Me asignó el símbolo del escorpión, diciendo que yo era lo suficientemente fuerte como para enfrentarme a un jaguar. No puedo expresar con palabras lo segura que me hizo sentir mientras nos sumergíamos más profundamente en la selva.
Uno de los momentos más emocionantes del viaje involucró la construcción de nuestra propia balsa. Con la experiencia de nuestros guías, armamos una embarcación y flotamos río abajo, dejando que los sonidos y las vistas de la selva nos envolvieran (mientras los mosquitos nos comían vivos). La aventura terminó con los cuatro haciendo manualidades (¡todavía tengo mi pulsera!) mientras masticábamos hojas de coca y reflexionábamos sobre nuestro tiempo en este impresionante lugar.
A pesar de todas las picaduras de insectos, me enamoré de Madidi. ¡No puedo recomendar más esta experiencia!
¿Cómo? La mejor manera de acceder al Parque Nacional Madidi es desde Rurrenabaque, un pequeño pueblo selvático que sirve como puerta de entrada a la Amazonía boliviana. Se puede llegar en un vuelo corto desde La Paz (unos 40 minutos) o ir en bus (unas 13 horas). A partir de ahí, múltiples operadores turísticos ofrecen excursiones a la selva que van desde tours por el día hasta aventuras de varios días. Puedes contactar con mi maravilloso guía directamente en su Instagram.
¿Cuándo? El mejor momento para visitarlo es durante la estación seca (de mayo a octubre), cuando las rutas de senderismo son más accesibles y la vida silvestre es más fácil de observar. La temporada de lluvias (de noviembre a abril) ofrece una exuberante vegetación y espectaculares paisajes fluviales, pero viene acompañada de fuertes lluvias y condiciones más fangosas.
Consejos prácticos: No olvides llevar ropa ligera y transpirable, repelente de insectos, una linterna, una chaqueta impermeable, y zapatos resistentes para caminar. Ten en cuenta que existe el riesgo de contraer malaria y otras enfermedades tropicales, así que consulta a un médico sobre vacunas y medicamentos antes de tu viaje. Mientras estés en el parque, escucha a tus guías, no toques plantas o animales desconocidos, y adopta las costumbres locales para una experiencia verdaderamente enriquecedora.

Maravíllate con la vida silvestre y los exuberantes humedales en la Pampa de Beni
El camino que conduce a las pampas es un viaje a través del pasado colonial de Bolivia, con nombres de ciudades que se leen como un himnario jesuita: Concepción, Ascensión, Nueva Jerusalén, Unión y Fe, culminando en el gran final: La Santísima Trinidad. O simplemente, Trinidad, como se la conoce hoy en día. Si bien el catolicismo dejó su huella en la región, mi búsqueda de espiritualidad aquí no tenía nada que ver con la religión. Lo que buscaba era sumergirme en la belleza auténtica e indómita de la naturaleza.
Las pampas son una vasta extensión de pastizales inundados estacionalmente y cursos de agua de movimiento lento, un marcado contraste con la densa selva del Madidi. Estos humedales son uno de los mejores lugares de Bolivia para observar la vida silvestre de cerca, ya que el terreno abierto hace que sea mucho más fácil detectar animales que en la espesa selva amazónica. Me alojé en Chuchini Wildlife Eco Reserve, un refugio aislado donde la naturaleza y la preservación de la cultura indígena realmente ocupan un lugar central.
Desde el momento en que llegué, la pampa se sintió viva. Un perezoso se aferró flojamente a la rama de un árbol, completamente indiferente a mi emoción. Una familia de capibaras, los roedores más grandes del mundo, se reunía a las orillas del río, y de vez en cuando se sumergía en el agua para refrescarse. Un coatí pasó corriendo, su largo hocico olfateando en busca de comida. Por encima de nosotros los monos aulladores emitían llamadas profundas y guturales, mientras que los pequeños monos saimirí se balanceaban por las ramas en traviesas manadas.
El agua guardaba sus propios secretos. Los delfines rosados de río salían a la superficie juguetonamente en el agua, sus elegantes cuerpos cortando las corrientes marrones. Las pirañas acechaban bajo la superficie. Los caimanes tomaban sol. Todo en la pampa parecía existir en perfecto equilibrio, una intrincada red de depredadores y presas, movimiento y quietud, caos y paz.
¿Cómo? Te recomiendo que te aventures en la región de Beni. Puede que su reputación no sea la mejor, pero yo encontré solo bondad y belleza. Anda a Trinidad desde Santa Cruz de la Sierra, un interesante viaje en bus de 9 horas. Te pueden ir a buscar allí si te quedas en Chuchini. Si tienes poco tiempo y quieres mezclar pampa y selva, puedes verlas en Rurrenabaque, desde donde necesitarás un tour. Los viajes de varios días suelen incluir excursiones en barco y avistamiento de fauna.
¿Cuándo? El mejor momento es durante la estación seca (de mayo a octubre), cuando los niveles de agua son más bajos y los animales se congregan a las orillas del río, lo que los hace más fáciles de ver. La estación húmeda (noviembre a abril) transforma la pampa en un paraíso verde esmeralda, pero las fuertes lluvias pueden dificultar la navegación en algunas zonas.
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Camina entre helechos gigantes centenarios en el Parque Nacional Amboró
El Parque Nacional Amboró es uno de los tesoros con mayor diversidad ecológica de Bolivia. Ubicado en el “Codo de los Andes”, donde la cordillera se dobla drásticamente, el parque protege una increíble mezcla de paisajes, que abarcan varias ecorregiones distintas. Dentro de sus fronteras, encontrarás bosques húmedos del suroeste de la Amazonía, el seco Gran Chaco, las brumosas Yungas y los únicos bosques secos montanos chiquitanos y bolivianos. Con altitudes que van desde los 300 metros (980 pies) hasta los 3338 metros (10951 pies), la variedad de vida silvestre y vegetal aquí es asombrosa.
Solo pude explorar una pequeña fracción de este vasto parque, pero lo que vi fue increíble. Adentrándome en el bosque nuboso me encontré rodeada de imponentes helechos gigantes, algunos de cientos de años de antigüedad, que le dan al lugar una sensación prehistórica, como si los dinosaurios aún estuvieran deambulando por ahí. Mientras más alto me llevaba el sendero, la densa selva daba paso a campos abiertos, que ofrecían vistas panorámicas de las ondulantes montañas del parque. Es el tipo de trekking en el que cada giro revela algo espectacular, ya sea una cascada escondida, un pájaro colorido que brilla entre los árboles o el sonido lejano de los monos aulladores que resuenan en el bosque.
¿Cómo? Las formas más fáciles de acceder al Parque Nacional Amboró son desde Samaipata o Santa Cruz de la Sierra. Si partes desde Santa Cruz, explorarás la parte norte del parque, que es más remota y selvática, hogar de cascadas, densa selva tropical y una increíble vida silvestre. Los recorridos en ese lado requieren un cruce en bote sobre el río Surutú para llegar a la entrada del parque. Desde Samaipata es mucho más cerca, con operadores turísticos locales que ofrecen caminatas guiadas. Dado que el parque es enorme y no tiene infraestructura, la visita con un guía no solo es recomendable, sino obligatoria.
¿Cuándo? La mejor época es durante la estación seca (mayo a septiembre). Aunque encontrarás un clima frío, en esta época los senderos están menos lodosos y hay menos mosquitos.


Practica sandboarding en las dunas de Lomas de Arena en Santa Cruz de la Sierra
Santa Cruz de la Sierra es la ciudad más grande y poblada de Bolivia, y la capital económica del país. Pero como destino turístico, no hay mucho: tiene una gran variedad de comida, un clima encantador y una linda catedral colonial. Eso es todo. Entonces, a menos que estés en el área (por ejemplo, conectando Samaipata con Trinidad), honestamente te recomendaría que te la saltes.
Pero si te encuentras allí, y quieres probar el sandboarding, a las afueras de Santa Cruz encontrarás Lomas de Arena –dunas doradas onduladas perfectas para este deporte. Esta área protegida, una mezcla de sabana, humedales y formaciones de arena desérticas, es una maravilla natural inesperada en medio de las tierras bajas tropicales. Ya sea que alquiles una tabla o simplemente ruedes por las dunas, la experiencia es divertida. Allí también puedes explorar las lagunas llenas de aves de la zona o relajarte a la sombra del bosque circundante. Es una perfecta escapada de la ciudad.
Decidí ir a Santa Cruz porque parece ser la puerta de entrada natural para visitar algunos de los parques nacionales más biodiversos del país: Noel Kempff Mercado, Gran Chaco Kaa-iya y la parte norte de Amboró. Lamentablemente, los lugareños me dijeron que vastas áreas de estos parques están controladas por mafias de narcos, por lo que solo se pueden visitar espacios específicos, y solo con guías. Para Noel Kempff Mercado, por ejemplo, hay que volar a un lodge y desde allí se pueden hacer caminatas cortas a algunos lugares de interés. Como mi intención era hacer caminatas más largas, decidí seguir hacia Trinidad y Rurrenabaque. ¡Qué pena!

Las mejores experiencias culturales in Bolivia
Descubre tu futuro con la lectura de hojas de coca de un chamán en el Mercado de las Brujas de La Paz
Leí sobre el Mercado de las Brujas hace muchos, muchos años y pensé que descubrir sus secretos sería una experiencia super interesante, por lo que una visita a este misterioso lugar encontró un espacio en mi bucket list. Así que, tan pronto como llegué a La Paz, partí a explorar.
No te alarmes por la alusión a las brujas, el mercado no tiene nada que ver con la magia negra. Recibió su nombre en la época colonial, cuando los españoles condenaron a una mujer por brujería. El mercado ofrece ofrendas rituales aimaras y medicina tradicional, mezcladas con especias y artesanías.
Lo más impactante que verás son fetos de llama secos. Estos se utilizan como ofrenda a la Pachamama (Madre Tierra) para bendecir el terreno, por ejemplo, donde se construirá un edificio. También hay otras partes de animales (como ancas de rana y picos de tucán), que se mezclan con diferentes raíces y hojas para hacer brebajes curativos. Dado que la modernidad también está llegando al mercado, puedes encontrar brebajes ya embotellados para todo lo que se te ocurra, desde atraer el amor hasta fortalecer la potencia sexual y curar el cáncer. También encontrarás amuletos y dijes, junto con textiles e imanes para el refri.
A pesar de que es mucho más turístico de lo que esperaba, es muy importante para la comunidad aimara. Si quieres experimentarlo de una manera más local, tendrás que hablar con un yatari (un chamán). Ellos son los guardianes de los conocimientos ancestrales, y pueden ver tu futuro leyendo hojas de coca. En unos 10 minutos la mía me hizo preguntas, me dijo cosas muy positivas, bendijo el amuleto que acababa de comprar, y me hizo sentir parte de su cultura, así que fue una muy linda experiencia.
¿Dónde? Se encuentra en las calles Melchor Jiménez y Linares, entre Sagárnaga y Mariscal Santa Cruz, en La Paz
¿Cuándo? Está abierto todos los días de 10 a 22, pero es más animado los fines de semana.

Presencia el deporte más peculiar de Bolivia: la lucha libre de Cholitas en La Paz
¿Conoces a las Cholitas? Son las mujeres quechuas y aimaras que se visten con ropas tradicionales. Lo irónico es que la ropa que usan fue adoptada durante la colonización española. De todos modos, hoy en día su vestimenta es sinónimo de las comunidades indígenas altiplánicas.
Fueron discriminadas sistemáticamente a lo largo de la mayor parte de la historia de Bolivia, tanto por ser mujeres como por ser indígenas. No fue hasta 2010 cuando se aprobó una ley que penalizaba todas las formas de racismo y discriminación.
Así que estas mujeres libraron una batalla en su día a día, y algunas decidieron emprender otra batalla para abrirse un espacio en un mundo que siempre se ha considerado de hombres: la lucha libre. Y lo consiguieron. Tan popular se volvió el deporte/espectáculo que las Cholitas fueron invitadas a entrenar en los Estados Unidos con la WWE (o eso me dijeron).
La idea es la misma que en el programa de su contraparte estadounidense. Una batalla de acrobacias teatrales semi coreografiadas, con las concursantes golpeándose, pateándose y tirándose del pelo, mientras el público aplaude y abuchea.
Tanto leí que esto era un ‘imperdible’ en La Paz que pensé ‘¿por qué no?’. Así que lo reservé. ¡Este es el tipo de cosas que hago por ti, mi querido lector!
Este tipo de show no es lo mío, pero aun así me mantuvo entretenida. Comenzó con dos hombres “peleando”, pero no lograron captar la atención del público. ¡Aquí el centro de atracción son las mujeres! Cuando se presentaron las Cholitas el público enloqueció. Y la locura no hizo más que aumentar a medida que las contendientes se antagonizaban entre sí y el público tomaba partido, gritando y lanzando cosas al ring.
Me encantó ver una actuación que empodera a las mujeres y las ayuda a luchar contra la discriminación a la población indígena, y realmente sentí que no estaba hecha para turistas. De hecho, los lugareños parecían estar disfrutando aún más.
Es la experiencia más extraña, pero única, de esta lista. Así que, aunque suene muy raro, te recomiendo que te sumes a la locura.
¿Cuándo y dónde? Los espectáculos son a las 5:30 PM todos los miércoles y domingos (aunque los domingos es cuando asisten la mayoría de los lugareños). Puedes ir directamente al Coliseo Villa Dolores en El Alto y comprar un boleto en la puerta. O hay una opción que cubre la entrada, te pasan a buscar y a dejar, y además te dan snacks y un pequeño recuerdo, por solo unos pocos dólares adicionales.

Vuela sobre La Paz en el funicular más alto del mundo: Mi Teleférico
Cuando se trata de formas únicas de explorar La Paz, solo una palabra se me viene a la mente: teleférico. Esta extensa red de funiculares no es solo un medio de transporte, es una experiencia que ofrece impresionantes vistas panorámicas de la ciudad y las extraordinarias montañas que la rodean. Es el sistema de teleférico más grande y expansivo del mundo, que conecta vecindarios que de otro modo serían inaccesibles debido al terreno escarpado de la ciudad.
Mientras vuelas sobre las vivaces calles, verás los colores vibrantes de los murales que adornan los edificios, el ajetreo de la vida cotidiana, y la belleza incomparable de los paisajes circundantes. El viaje es cómodo y eficiente, haciéndolo la manera perfecta de disfrutar de las vistas mientras evitas los desafíos del notorio tráfico de La Paz. Además, con varias líneas, puedes subir y bajar para explorar diferentes distritos, cada uno con su propio encanto único.
El teleférico sirve como símbolo de innovación y resiliencia, proporcionando no solo un eficiente transporte a los lugareños, sino también promoviendo la sostenibilidad. No está hecho para los turistas, el sistema es parte de la vida diaria local, conectando a las comunidades.
¿Cuándo y cómo? El teleférico funciona todos los días. El sistema incluye diferentes líneas. La Línea Roja es la columna vertebral de la red, conectando el centro urbano con los barrios elevados de El Alto. La Línea Amarilla se extiende desde Plaza España hasta el bullicioso distrito de La Paz, que está conectado con El Alto a través de la Línea Blanca. La Línea Verde lleva a los viajeros a la popular zona de San Jorge, mientras que la Línea Azul conecta con el barrio de Sopocachi, conocido por su animada escena artística. Puedes ver un mapa oficial de todas las líneas aquí, y comprar los billetes en las estaciones.

Celebra el solsticio de invierno en Tiwanaku, el sitio arqueológico más importante de Bolivia
Ubicado cerca de la orilla sur del lago Titicaca, Tiwanaku es el sitio arqueológico más importante de Bolivia y una vez fue el centro de una civilización precolombina avanzada. El pueblo Tiwanaku prosperó aquí desde alrededor del 500 al 1000 d.C., mucho antes del surgimiento del Imperio Inca. Caminando por las ruinas, es imposible no sorprenderse con la precisión del trabajo en piedra, especialmente en el Templo Kalasasaya, hogar de la famosa Puerta del Sol, un enorme arco monolítico adornado con intrincadas tallas que se cree representan a un antiguo dios del sol.
Otros puntos destacados incluyen Puma Punku, una estructura misteriosa con técnicas de corte de piedra increíblemente precisas que han desconcertado a los arqueólogos durante años, y el Templete Semisubterráneo, donde grandes cabezas talladas sobresalen de las paredes, lo que se suma a la mística del sitio.
Hasta hoy en día, Tiwanaku es el corazón de las celebraciones del Año Nuevo Aimara, que se llevan a cabo el 21 de junio, marcando el solsticio de invierno y el comienzo del ciclo agrícola andino.
A medida que los primeros rayos de sol brillan a través de la Puerta del Sol, los lugareños y visitantes levantan sus manos para dar la bienvenida al nuevo año con rituales ancestrales, música tradicional y ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra). Es una experiencia profundamente espiritual, donde el pasado y el presente se fusionan en una celebración de la identidad andina y los ritmos de la naturaleza.
¿Cómo? Tiwanaku está a unas 1,5 a 2 horas de La Paz, por lo que es una fácil excursión de un día. La forma más cómoda de visitarlo es uniéndote a una visita guiada. Si prefieres ir de forma independiente, buses y colectivos salen de la zona del Cementerio General de La Paz y cuestan solo unos pocos dólares. Desde el punto de entrada en la ciudad de Tiwanaku, es una corta caminata hasta las ruinas.
¿Cuándo? Si bien las ruinas de Tiwanaku son un destino para todo el año, el solsticio de invierno (21 de junio) es el momento más especial para visitarlas, incluso considerando las multitudes con las que te encontrarás.


Conéctate con la Pachamama en la Isla del Sol, la legendaria cuna del sol
El lago Titicaca no es cualquier lago: es el cuerpo de agua navegable más alto del mundo, a una impresionante altitud de 3812 metros (12507 pies) sobre el nivel del mar. Pero más allá de su altitud, lo que realmente lo hace especial es su profunda conexión con la mitología andina. Según la leyenda, aquí es donde comenzó la civilización inca. La historia cuenta que el dios Viracocha surgió de las aguas del lago y creó el sol, la luna y los primeros gobernantes incas en la Isla del Sol.
Para explorar la isla más a fondo, emprendí una caminata a lo largo de los antiguos senderos que atraviesan su accidentado terreno. Aquí no hay autos ni carreteras asfaltadas, solo senderos polvorientos que serpentean a través de colinas en terrazas, pasando por ruinas de piedra y tranquilas aldeas donde los lugareños con trajes tradicionales realizan su vida cotidiana. Las vistas eran irreales: bahías turquesas y aguas azul profundo que se extendían hasta donde se pierde la vista, adornadas con pequeñas islas y con las cumbres nevadas de la Cordillera Real de fondo.
Uno de los aspectos más destacados fue visitar las ruinas de Chincana, conocidas como el “Laberinto”. Se cree que este antiguo complejo inca fue un sitio religioso, posiblemente incluso un palacio para los primeros incas. Más adelante en el sendero, me detuve en la Roca Sagrada, donde, según la leyenda, nació el sol. Allí conocí a Marcelino, con quien pude conversar sobre mitos y realidades. ¡Qué bonito es hablar español!
¿Cuándo? La mejor época para visitar es durante la estación seca, de mayo a octubre, cuando los cielos están despejados y los senderos están secos, aunque hace bastante frío, especialmente por la noche. La temporada de lluvias (de noviembre a abril) trae una exuberante vegetación, pero también fuertes lluvias ocasionales, lo que puede hacer que el senderismo sea más desafiante.
¿Cómo? Los barcos a la Isla del Sol salen de Copacabana, una pequeña ciudad junto al lago en Bolivia. El viaje dura aproximadamente 1,5 horas, con opciones para visitar la parte norte o sur de la isla. Se puede llegar fácilmente a Copacabana desde La Paz en bus (alrededor de 4 horas). Si vienes desde Perú, hay rutas directas desde Puno, por lo que es una parada fácil en una aventura más grande alrededor del Titicaca.


Prueba los vinos de altura en Tarija, la prometedora región vitivinícola de Bolivia
Cuando piensas en regiones vitivinícolas de clase mundial, probablemente Bolivia no sea un lugar que se te venga a la mente. Pero permíteme presentarte a Tarija, una región emergente en el mundo del vino que se está poco a poco ganando popularidad. Ubicados a una altitud de alrededor de 2000 metros (6500 pies), los viñedos de Tarija son algunos de los más altos del mundo, lo que le da a sus vinos un carácter único que no encontrarás en otro lugar. ¿El secreto? Luz solar intensa, noches frescas y suelos ricos en minerales que crean sabores audaces pero elegantes.
A diferencia de las producciones a gran escala en Chile y Argentina, las bodegas de Tarija son más pequeñas, familiares y aun relativamente desconocidas. Pero eso es exactamente lo que hace que una visita sea tan especial: no solo estás catando vinos, estás experimentando la pasión de los enólogos que son pioneros en una industria emergente. Saborea un fresco Torrontés, un suave Syrah y, por supuesto, la uva distintiva de Bolivia: el Tannat. Si no has oído hablar de él antes, Tannat es un vino tinto audaz con profundos sabores a moras y especias, perfecto para maridar con una abundante comida (o simplemente disfrutarlo mientras ves la puesta de sol sobre las vides).
La mejor manera de experimentar la escena vitivinícola de Tarija es recorriendo algunas de sus bodegas. Los grandes nombres como Campos de Solana y Kohlberg ofrecen degustaciones con una infraestructura más turística, mientras que las bodegas más pequeñas como Casa Grande y La Concepción brindan una experiencia más íntima.
¿Cómo? La forma más fácil de llegar a Tarija es en un vuelo doméstico (de 1 a 1,5 horas) desde La Paz, Santa Cruz o Cochabamba –BOA (Boliviana de Aviación) y EcoJet ofrecen servicios regulares. Si prefieres viajar por tierra, los buses desde Sucre, Uyuni o Potosí tardan entre 8 y 10 horas, mientras que los buses desde Villazón (en la frontera con Argentina) tardan unas 6 horas. Las carreteras son pintorescas pero sinuosas, así que prepárate para un viaje interesante si vas por tierra.
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Viaja a un rincón aún más desconocido para probar los vinos emergentes de Bolivia
Si Tarija es la región vinícola más prometedora de Bolivia, Samaipata es su secreto mejor guardado. Escondido en las estribaciones de los Andes, este exuberante valle es el hogarde Viña Uvairenda 1750, una de las pioneras en la vinificación de ultra alta altitud de Bolivia, establecida recién en 2010. A 1750 metros sobre el nivel del mar (de ahí el nombre), esta bodega boutique está superando los límites de lo que es posible en la viticultura sudamericana: producir vinos de alta calidad en lotes pequeños en un lugar que pocos esperarían.
La altitud aquí no es solo un número. Es lo que le da a estos vinos su personalidad única. El intenso sol de la montaña, las noches frescas, y el lento proceso de maduración de la uva crean vinos con una acidez vibrante, aromas complejos y taninos sorprendentemente suaves. ¿Lo más destacado? Su distintivo 1750 Tannat, un tinto audaz y estructurado que muestra cuán refinado puede ser el vino boliviano. Pero no te detengas ahí: prueba su Syrah, Cabernet Sauvignon o incluso las mezclas experimentales que están redefiniendo la identidad vitivinícola de la región.
Puedes hacer una cata mientras disfrutas de las hermosas vistas de su terraza, porque el vino siempre sabe mejor cuando se combina con un lindo paisaje: viñedos en onduladas colinas con un dramático telón de fondo andino. Las catas son íntimas y personales, a menudo dirigidas por los propios enólogos, que están más que felices de compartir su pasión por los vinos bolivianos (y tal vez incluso servirte una copa extra).
Si te interesa explorar la escena vitivinícola de gran altitud de Bolivia, no te detengas en Uvairenda. Otros pequeños productores, como Bodega Landsuá y El Rancho, también están elaborando excelentes vinos en el área de Samaipata, cada uno con su propia visión del terroir de la región. ¿La mejor parte? Esta no es una ruta de vino comercial y pulida, es una región vitivinícola en su forma más auténtica.
¿Cómo? Las bodegas están ubicadas en las afueras de Samaipata, a unas tres horas manejando de Santa Cruz de la Sierra. Puedes arrendar un auto para un viaje panorámico por carretera a través de las exuberantes estribaciones de los Andes, o tomar un trufi (minibús compartido) desde la Terminal Bimodal de Santa Cruz hasta Samaipata. Una vez en la ciudad, es solo un corto viaje en taxi (¡o motocicleta como lo hice yo!) hasta el viñedo. Si prefieres una experiencia sin complicaciones, algunos operadores turísticos locales ofrecen excursiones de un día que combinan la cata de vinos con visitas a otros lugares destacados de Samaipata, como las ruinas preincaicas de El Fuerte.

Explora los vestigios oxidados del pasado en el Cementerio de Trenes de Uyuni
Justo en las afueras de Uyuni, donde los interminables salares comienzan a apoderarse del paisaje, se encuentra un extraño atractivo: el Cementerio de Trenes. Es un lugar donde los vagones de tren oxidados yacen abandonados bajo el duro sol del Altiplano, siendo reclamados lentamente por el tiempo y los elementos. Caminando a través del metal retorcido y las conchas cubiertas de grafitis, casi se pueden escuchar los ecos de una época en la que estos gigantes del hierro eran la columna vertebral de la industria minera de Bolivia.
A finales del siglo XIX y principios del XX, Uyuni era un centro ferroviario en auge, que conectaba las tierras altas ricas en minerales de Bolivia con los puertos chilenos. Pero cuando la economía minera colapsó, también lo hizo la red ferroviaria, dejando docenas de máquinas de vapor y vagones de carga descompuestas en el desierto. Ahora, en lugar de transportar plata y estaño, estas locomotoras sirven como monumentos espeluznantes pero fascinantes del pasado industrial de Bolivia.
Hay algo extrañamente hermoso en el ocaso. Algunos trenes están medio enterrados en la arena, otros se han convertido en gimnasios improvisados para los visitantes que se suben a sus marcos oxidados. La mezcla de historia, abandono y paisajes le da al lugar una sensación postapocalíptica. Es el sueño de los fotógrafos, especialmente durante la hora dorada, cuando la luz cálida hace que el óxido brille contra el cielo azul.
¿Cómo? El Cementerio de Trenes se encuentra a pocos kilómetros de Uyuni y es de fácil acceso. Si tomas un tour al Salar de Uyuni, suele ser la primera parada. De lo contrario, puedes ir en taxi, arrendar una bicicleta o incluso caminar hasta allí en unos 30-40 minutos desde la ciudad. La entrada es gratuita, por lo que puedes tomarte tu tiempo para pasear por los restos óseos de la historia ferroviaria de Bolivia. Solo ten cuidado al subirte a los trenes: parte del metal es afilado –estas reliquias no se construyeron exactamente pensando en la seguridad.


Recorre la capital de Bolivia paseando por la Ciudad Blanca de Sucre
No es común que la capital de un país no esté entre sus lugares más visitados. Así es, aunque la mayoría de la gente piense que es La Paz, la capital de Bolivia es Sucre. Es una ciudad de elegancia e historia, donde los edificios coloniales encalados brillan bajo el sol andino. Conocida como La Ciudad Blanca, la arquitectura bien conservada de Sucre, sus calles empedradas y sus vibrantes plazas la convierten en una de las ciudades más bellas de América del Sur. A diferencia del bullicioso caos de gran altitud de La Paz, Sucre ofrece un ambiente más relajado, perfecto para explorar a pie.
La Plaza 25 de Mayo, el corazón de Sucre, está rodeada de grandes edificios coloniales, incluida la Casa de la Libertad, donde se declaró la independencia de Bolivia en 1825. La Catedral Metropolitana y el Palacio de la Gobernación se suman al encanto histórico, mientras que los animados cafés y vendedores ambulantes dan a la plaza una energía acogedora. El Mercado Central es el lugar perfecto para disfrutar de jugos de frutas frescas y platos tradicionales andinos como las salteñas (empanadas bolivianas).
Pasea por las encantadoras calles, haz una parada en los mercados locales, admira las intrincadas fachadas de la Universidad de San Francisco Xavier y sube a La Recoleta, un monasterio en la cima de una colina que ofrece vistas panorámicas de la ciudad. El tranquilo patio y el viejo cedro de la plaza lo convierten en el lugar perfecto para hacer una pausa y disfrutar de la belleza de Sucre.
Para echar un vistazo a la prehistoria, visita el Parque Cretácico (Parque de los Dinosaurios). Encontrarás la colección más grande del mundo de huellas de dinosaurios, perfectamente conservadas en una pared rocosa vertical gigante. Es surrealista estar frente a estas huellas de 68 millones de años de antigüedad, dejadas atrás por antiguas criaturas que una vez vagaron por lo que hoy es Bolivia.
¿Cómo? Sucre está bien conectada por vuelos y buses. La forma más fácil de llegar es volando desde La Paz o Santa Cruz. Si viajas en bus, los viajes desde ciudades como Potosí o Uyuni ofrecen paseos pintorescos, aunque a veces llenos de baches, a través del paisaje andino.
¿Cuándo? El clima de Sucre es agradable durante todo el año, pero la mejor época para visitarlo es durante la estación seca (mayo a octubre), cuando los días son soleados y las temperaturas son moderadas. La temporada de lluvias (de noviembre a abril) trae una exuberante vegetación, pero también aguaceros ocasionales.

Desciende a la historia de la fiebre de la plata en las legendarias minas de Potosí
Potosí, que alguna vez fue la ciudad más rica de América, debe su fama –y su tragedia– a Cerro Rico, la montaña que alimentó de plata al Imperio Español. Hoy en día, las minas siguen operando en condiciones extremas para los mineros que extraen estaño, zinc y restos de plata.
Visitar las minas es una experiencia cruda y reveladora. Al descender por los túneles serás testigo en primera persona de la dura realidad de la minería, desde el aire asfixiado por el polvo hasta las ofrendas de hojas de coca y alcohol hechas a El Tío, la deidad diabólica que los mineros creen controla su destino bajo tierra. No es algo para todo el mundo, pero si decides experimentarlo, te ofrecerá una perspectiva aleccionadora sobre el pasado colonial de Bolivia y la resiliencia de su gente.
¿Cómo? Ya sea que vengas de La Paz, Sucre, Santa Cruz o Uyuni, tendrás que tomar un bus para llegar a Potosí. Para entrar en las minas necesitarás una visita guiada.

El Carnaval de Oruro es el festival más espectacular de Bolivia, que combina las tradiciones católicas con la espiritualidad andina en un torbellino de color, danza y música. Fue declarada Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO por su muestra de artes populares expresadas en máscaras, textiles y bordados.
La fiesta está dedicada a la Virgen del Socavón, patrona de los mineros. Su punto culminante es la Diablada, una dramática danza con deslumbrantes disfraces de diablo y una batalla entre el bien y el mal.
Las calles de Oruro cobran vida con desfiles, bandas de música y miles de bailarines que interpretan coreografías tradicionales andinas y mestizas. La energía es contagiosa y la celebración dura 10 días, llenos de bebida, fiesta y juguetonas peleas de agua.
¿Cuándo? El Carnaval se lleva a cabo anualmente. Comienza el viernes antes del Miércoles de Ceniza y termina el Miércoles de Ceniza al mediodía (generalmente durante febrero o principios de marzo). Recuerda que es uno de los principales eventos del país, así que reserva tu alojamiento con antelación.


Descubre la historia preincaica en El Fuerte de Samaipata
En lo alto de las colinas, rodeado de verdes valles y brumosas cumbres, se encuentra uno de los sitios arqueológicos más misteriosos de América del Sur: El Fuerte de Samaipata. A pesar de su nombre, este lugardeclarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, nunca fue un bastión militar. Es una fascinante mezcla de culturas, ya que sirvió como centro ceremonial y administrativo para el pueblo preincaico Chané, más tarde ocupado por los incas y finalmente utilizado por los españoles.
La característica más llamativa del sitio es el enorme grabado en roca en su centro, una losa de arenisca cubierta de intrincadas tallas geométricas y con forma de animal. Es considerada la piedra tallada más grande de América y se cree que tuvo un significado religioso o astronómico.
Más allá de los grabados, El Fuerte ofrece impresionantes vistas panorámicas del Parque Nacional Amboró. Caminando por sus senderos notarás ruinas de estructuras incas y españolas –capas de la compleja historia del sitio. A diferencia de ruinas más famosas como Machu Picchu, aquí no encontrarás multitudes, a menudo tendrás el lugar casi para ti solo, lo que facilita sumergirte en la energía mística del sitio.
¿Cómo? El Fuerte está a unos 10km/6mi de la ciudad de Samaipata, por lo que es una simple visita de medio día. Puedes contratar un taxi (o una moto como yo) desde la plaza principal y negociar un viaje de ida y vuelta, incluyendo tiempo de espera. Para comprender la historia del sitio más profundamente, considera contratar a un guía –muchos operadores locales en Samaipata ofrecen opciones asequibles.

Sumérgete en las ricas tradiciones y costumbres de Bolivia
Bolivia es un país profundamente arraigado en las tradiciones indígenas, y una de las mejores maneras de experimentar su cultura es adoptando las costumbres locales. Ya sea masticando hojas de coca, bebiendo singani o disfrutando de comidas tradicionales, sumergirse en estas tradiciones ofrece una conexión más profunda con el país y su gente.
Una de las costumbres andinas más emblemáticas es masticar hojas de coca. Lejos de ser una droga, la coca ha sido utilizada durante siglos por las comunidades indígenas como un remedio natural para el mal de altura y la fatiga. Las hojas son ligeramente amargas y cuesta un poco acostumbrarse a masticarlas. Si masticar no es lo tuyo, también puedes probar el mate de coca, ampliamente disponible en mercados y cafés.
Para algo más fuerte, el espíritu nacional de Bolivia, el singani, es un imperdible. Este licor a base de uva, similar al pisco, generalmente se mezcla en un cóctel llamado Chuflay, combinando singani con ginger ale y limón.
Cuando se trata de comida, Bolivia ofrece una variedad de platos tradicionales que todo visitante debe probar. Las salteñas (la versión boliviana de las empanadas) son un clásico del día a día. Estos pasteles horneados están rellenos de un guiso dulce y picante, y hay versiones vegetarianas disponibles en algunos lugares. Otro favorito es la llajua, una salsa picante hecha con tomates, pimientos locoto y quirquiña (una hierba local), que le da un toque especial a cualquier plato. Y, por supuesto, ninguna comida está completa sin chuño, papas deshidratadas (más específicamente liofilizadas) que han sido un alimento básico de la cocina andina durante siglos.

Preguntas frecuentes / Información clave
Lujo: Atix (La Paz), Jardines de Uyuni or Andina de Sal (Uyuni); gama media: Illampu Art (La Paz), Nido del Flamenco (Uyuni), Las Olas (Copacabana), On (Sucre) Casa de Campo (Rurrenabaque), El Pueblito (Samaipata); económico: Casa Bolivia Mundo (La Paz), Salty House (Uyuni), La Cupula (Copacabana), Patrimonio (Sucre), Yvy Casa (Samaipata); mochileros: Greenhouse Bolivia or Wild Rover (La Paz), Piedra Blanca (Uyuni), Piedra Andina (Copacabana), Lobo (Rurrenabaque).
Bolivia es un destino para todo el año, por lo que la mejor época depende de lo que quieras hacer. La estación seca (mayo-octubre) es la mejor para el senderismo, los patrones geométricos de sal en Uyuni, y en general si quieres cielos despejados; mientras que la estación lluviosa (noviembre-abril) es ideal para el efecto espejo en Uyuni y exuberantes paisajes en la Amazonía.
1-2 semanas para los lugares más clásicos (Uyuni y el Altiplano, La Paz, Lago Titicaca); 3+ semanas para explorar áreas remotas y otros clásicos como Sucre, las minas de Potosí, y la selva y las pampas del Amazonas.
3 días por el Salar de Uyuni (incluye impresionantes lagunas altiplánicas, géiseres y observación de vida silvestre), ciclismo en el Camino de la Muerte (una de las rutas más emocionantes del mundo), 3 días en la selva amazónica (biodiversidad e inmersión cultural en su máxima expresión), lucha libre de Cholitas en La Paz (un extraño pero divertido espectáculo), recorrido por el sitio arqueológico de Tiwanaku (antiguas ruinas preincaicas), tour a las minas de plata de Potosí (un viaje al mundo subterráneo de Cerro Rico), caminata al lago Charquini (un magnífico lago esmeralda anidado en los Andes).
Los principales aeropuertos internacionales son El Alto (La Paz) y Viru Viru (Santa Cruz), con vuelos desde Sudamérica, Estados Unidos y España. Las rutas terrestres provienen de Perú (Puno a Copacabana), Chile (San Pedro de Atacama a Uyuni) y Argentina (La Quiaca a Villazón).
Para el Altiplano: pastillas para el mal de altura y capas de abrigo; para el Amazonas: repelente de insectos, ropa liviana y un impermeable; para Uyuni: lentes de sol, protector solar y un powerbank (las opciones de carga son limitadas).
Puedo recomendar ‘Minero con poder de dinamita: la vida de un activista boliviano’ de Felix Muruchi (una inmersión profunda en la historia y la política del país), ‘Marching Powder: A True Story of Friendship, Cocaine, and South America’s Strangest Jail’ de Rusty Young (una apasionante historia real ambientada en la famosa prisión de San Pedro en Bolivia, lamentablemente solo en inglés), ‘La Ciudad Perdida de Z’ de David Grann (una lectura fascinante sobre la exploración amazónica), ‘Jungla: Una Historia Real’ de Yossi Ghinsberg (una historia de amistad, enseñanzas de la naturaleza y la aterradora realidad de sobrevivir solo en el Parque Nacional Madidi), y por supuesto la biblia de los viajes: Lonely Planet Bolivia.
Te dije que Bolivia es uno de los destinos turísticos más subestimados, no solo de Sudamérica, sino del mundo. Puedes pasar fácilmente meses explorando diferentes rincones de este país asombrosamente diverso, pero como el tiempo tiende a ser limitado, espero que esta guía te ayude a elegir qué hacer en Bolivia. ¿Cuáles de las aventuras y experiencias más épicas no te perderás?
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