Voluntariado en África: salvadorismo blanco, turismo de orfanatos, dependencia de la asistencia y un safari

Voluntariado en África

Este artículo puede contener enlaces de afiliación o remunerados, y puede incluir experiencias ofrecidas de forma gratuita o con descuento. Todas las opiniones son propias. Más información en la Política de Privacidad & Aviso Legal.

Unos días ayudando en un orfanato, remodelando una escuela o construyendo de pozos de agua, seguidos de un safari para ver a los 5 grandes. Ayudas a quienes lo necesitan y luego haces el viaje de tu vida. Todos ganan, ¿cierto?
Bueno, no. Es difícil para alguien nacido en occidente visitar muchos de los países de África sin sentir un sentimiento de culpa –culpa por nuestro propio privilegio (privilegio que proviene de lo que nuestros antepasados robaron de las antiguas colonias) y por tener los medios para estar allí, como turistas, cuando tantos de los locales están luchando por alimentar a sus hijos. Así nació el ‘volunturismo‘.
Pero nuestras buenas intenciones están causando más daño que bien, más aún al analizar cómo la dependencia de la asistencia internacional es la causa fundamental de muchos de los problemas del desarrollo en África. Como dice el refrán, ‘el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones’, y nuestro deseo de ayudar es la ilustración perfecta. Profundicemos en una realidad que nadie quiere ver: el lado oscuro del voluntariado en África.

Traverse Creator Awards 2023

Post finalista en los Traverse Creator Awards 2023 – ‘Mejor Artículo Responsable’

Trabajo + Diversión: una combinación para un viaje perfecto, ¿verdad?

No creo que haya una sola persona en occidente que nunca haya oído hablar de la pobreza en África. Estamos constantemente expuestos a eventos de caridad para recaudar fondos, e incluso escuchamos de nuestros gobiernos cómo se deben desarrollar políticas públicas para ayudar a los que lo necesitan en todo el continente.

Las guerras civiles, los desastres naturales, las enfermedades, la corrupción y, sobre todo, los vestigios del colonialismo han dado forma a los numerosos problemas a los que se enfrenta el continente africano. Entonces, cuando la gente puede ayudar y está dispuesta a hacerlo, tiene que ser algo bueno, ¿cierto? Lamentablemente, no.

Internet está inundado de anuncios de niños necesitados, pobres huérfanos sin acceso a lo mínimo. No me malinterpretes, en muchos lugares esta es la realidad. Pero esos son los que la mayoría de los turistas ni siquiera saben que existen o que no pisarían. Países desconocidos como Burundi, o devastados por la guerra como Somalia. En los destinos más convencionales, aquellos que tienen la suerte de tener un parque nacional digno de un safari en las cercanías, como Tanzania, Zimbabue o Madagascar, tienen una historia diferente que contar.

Y así, personas sin escrúpulos vieron una oportunidad de negocio: reunamos a un grupo de niños, hagamos que se vean sucios y tristes, tomemos algunas fotos y usémoslas como carnada para obtener donaciones. Dado que los donantes quieren la sesión de fotos con los niños, también les podemos cobrar de más por la oportunidad de ofrecerse como voluntarios, y luego los enviamos a un safari como “compensación” por sus esfuerzos. Después de todo, “¿cuáles son los mejores programas de voluntariado de África para incluir un safari?” es literalmente lo que la gente está buscando en Google.

Los occidentales con vastos recursos (al menos desde la perspectiva de los locales), llenos de culpa e impulsados por su complejo de ‘salvador blanco’, pero que también quieren tener unas vacaciones instagrameables, se convirtieron en el objetivo perfecto. Cada uno de ellos dejará miles y miles de dólares. Y nunca sabrán que los niños ni siquiera son huérfanos de verdad…

Cuando escuché esto por primera vez, no pude creerlo. ¿Quién podría ser tan malo como para idear un plan así? Lamentablemente, este tipo de historias se volvieron cada vez más normales con solo un poco de investigación. Más aun hablando con locales que veían que ejemplos de extranjeros ingenuos sobran en países vecinos.

Si no crees que la realidad puede ser tan dura como la estoy pintando, mira solo un ejemplo. Al Jazeera informó que, de los 3.000 dólares pagados por voluntarios, los proyectos sólo recibieron 9 dólares.

No te sientas mal si ese eres tú. Es muy fácil ser una presa. Las estafas están diseñadas para jugar con nuestras emociones. “Generar un verdadero impacto”, ofrecen, mientras promocionan sus “programas asequibles, seguros y confiables, a partir de $25/día”. Hay una razón por la que el “voluntariado en orfanatos” se ha convertido en el más popular. Turistas con las mejores intenciones, pero sin conocimiento sobre desarrollo y asistencia internacional, crearon el mercado perfecto para los operadores turísticos turbios. Como dijo Al Jazeera: “los niños están siendo mantenidos en la pobreza deliberada para alentar las donaciones continuas de los voluntarios”.

África: 1 continente, 54 países

Para comprender la situación a cabalidad debemos comenzar con lo básico. Siempre me da risa y pena a la vez cuando escucho a gente hablar de África como si fuera un solo gran país, apenas con algunos matices en su geografía.

Las generalizaciones de “África es pobre”, “los niños de África se están muriendo de hambre” o “los gobiernos de África son corruptos” no dejan espacio ni siquiera para empezar a entender los problemas que hay que mejorar. El no poner el foco en la enorme diversidad del continente nunca nos permitirá tener una mejor visión de lo que está sucediendo en la región.

Entonces, comencemos con lo básico. Puede parecer una exageración para algunos tener que aclarar algo tan obvio, pero es una revelación para muchos. El continente africano está dividido en 54 naciones plenamente reconocidas e independientes. Las fronteras de estos países fueron definidas en su mayoría por sus antiguas potencias coloniales ocupantes. Lo que significa que no solo hay grandes diferencias entre países, sino que hay grandes diferencias dentro de cada uno de ellos. Los pueblos que vivieron juntos durante milenios se vieron separados de sus tierras debido a una línea imaginaria que algunos hombres blancos establecieron. Otros que nunca pensaron en compartir espacio ahora se ven obligados a convivir.

Estos dibujos en un mapa se hicieron inicialmente para establecer quién gobernaría cada área: Alemania, España, Italia, Francia, Reino Unido, Portugal y Bélgica reclamaron partes en lo que se llamó la “Lucha por África” a finales del siglo XIX. Pero la nueva irrelevancia de Europa en el escenario mundial después de la Segunda Guerra Mundial abrió una ventana para que las naciones africanas recuperaran el control.

El fin de los imperios europeos creó una ilusión de independencia, pero el daño de las líneas trazadas estaba hecho para siempre. Algunos países tenían sentido como naciones y tienen recursos para prosperar (que van desde la extracción de minerales hasta el turismo). Otros no tienen sentido y fueron condenados incluso antes de que reclamaran soberanía.To fully understand the situation, we need to start with the basics. I always feel both disheartened and amused at the obliviousness when I hear people talking about Africa, as if it was just one big country, barely with some nuances in its geography.

POST RELACIONADO → ¿Tu lugar de origen determina quién eres? Una reflexión sobre turismo, migración y globalización

El colonialismo sigue vivo: la corrupción es parte de la mentalidad

La mayoría de los países no estaban preparados para la autogobernanza. Como dice brillantemente Paul Kenyon en su libro ‘Dictatorland: The Men Who Stole Africa’: “las naciones que heredaron eran construcciones europeas toscamente cartografiadas, con fronteras que tenían poco en cuenta las antiguas rivalidades tribales”. Esto llevó a un profundo sentimiento de desconfianza hacia los “otros”, lo que llevó a una lucha por el poder, que inevitablemente condujo a la corrupción. Siglos de ser gobernados por potencias extranjeras sin dudas afectan la forma de pensar de las personas.

El obispo sudafricano y activista de derechos humanos Desmond Tutu dijo: “Cuando los misioneros llegaron a África, ellos tenían la Biblia y nosotros la tierra. Dijeron: ‘Oremos’. Cerramos los ojos. Cuando los abrimos, nosotros teníamos la Biblia y ellos tenían la tierra”. Esta cita resume cómo el colonialismo moldeó la mentalidad que ha llevado a los problemas de hoy. La corrupción viene de los extranjeros, el gobierno hizo lo mismo y la gente simplemente replicó el ejemplo.

De hecho, la corrupción está tan arraigada que el gobierno no confía en sus propios ciudadanos. Por ejemplo, las elevadas tarifas de entrada en los parques nacionales de varios países deben pagarse en USD a través de una tarjeta de crédito, para evitar que los cajeros se queden con una parte.

Supongo que es el cierre del círculo, porque la gente ciertamente no confía en el gobierno.

Consecuencias del desarrollo: no le creas a la macroeconomía

Esto llevó a serias diferencias dentro del continente. Algunos países son pobres. Algunos se encuentran entre los más pobres del planeta. Pero hay varios que no lo son. Mientras que Seychelles, por ejemplo, tiene un PIB de 22.000 dólares per cápita, el de Burundi no llega a 200, según el informe de 2025 del Fondo Monetario Internacional.

La mayoría de los países se encuentran en un punto intermedio, pero en varios de ellos el concepto de distribución de la riqueza es desconocido. La mayoría de los recursos están en manos del partido gobernante y los ciudadanos del país viven muy por debajo del umbral de la pobreza. Esta es la situación en pequeñas dictaduras como Guinea Ecuatorial y Eritrea, y grandes potencias como Nigeria y Egipto.

También debemos pensar en cómo medimos el desarrollo económico. Estamos tan acostumbrados a mirarlo a través de una lente occidental, que nos olvidamos de otras realidades. Especialmente cuando se habla de “pobreza sistémica”, debemos preguntarnos bajo qué estándares. Una tribu indígena de cazadores-recolectores que vive en la sabana (que seguramente parecen pobres desde una perspectiva occidental), en realidad tiene las riquezas de un estilo de vida que cuenta con recursos naturales que han estado disponibles para ellos por milenios. Si necesitan ayuda hoy es porque sus tierras ancestrales están siendo arrebatadas, ya sea por intereses privados o en nombre de la conservación.

POST RELACIONADO → Reflexiones desde Serengueti: los Masái, la sostenibilidad y la descolonización de la conservación

Culpabilidad blanca = salvadorismo blanco

Occidente esclavizó a la gente y saqueó los recursos naturales de casi todos los rincones del continente africano, por lo que ahora la culpa natural que sigue a cualquier lección de historia se canaliza en caridad.

A pesar de que lo justo sería regresar y/o compensar todo lo robado, la culpabilidad blanca solo desemboca en la necesidad de ser un héroe. Entra en juego el salvadorismo blanco.

No vamos a devolver los tesoros que nos llevamos, aunque gestos simbólicos pero relevantes como la devolución de objetos robados que adornan muchos museos occidentales tendrían un gran impacto en la recuperación de la memoria colectiva en muchos países africanos.

No vamos a ceder el control de las empresas que siguen explotando los recursos. Los ingresos están haciendo que los occidentales ricos sean aún más ricos, mientras que los abusos de los derechos humanos y los salarios extremadamente bajos mantienen a los lugareños en la pobreza.

No vamos a aceptar refugiados ni migrantes que busquen mejores oportunidades en suelo occidental.

Ni siquiera nos disculparemos por todo el inconmensurable daño que hemos hecho.

Pero donaremos un poco, enviaremos nuestros pensamientos y oraciones, y esperamos lo mejor.

Mandaremos donaciones sabiendo que los países que las están recibiendo no tienen una infraestructura política establecida, ni instituciones ni gobiernos capaces de manejar y distribuir el dinero. Sabiendo que la mayor parte irá directamente a los bolsillos del dictador o caudillo a cargo, o que se iniciará un conflicto entre diferentes potencias para apoderarse del dinero. La corrupción y la guerra no solo han sido fomentadas por el dinero de la asistencia internacional, sino que ese dinero el que las ha provocado. Como argumentó el economista Peter Bauer, la ayuda es una “forma de gravar a los pobres en Occidente para enriquecer a las nuevas élites en las antiguas colonias”.

Arusha school kids, Tanzania - Experiencing the Globe
Arusha school kids, Tanzania - Experiencing the Globe
Arusha school kids, Tanzania - Experiencing the Globe

Lastimando más que ayudando: la dependencia de la asistencia internacional

La magnitud de los daños producidos por la ayuda es pulidamente explicada por Dambisa Moyo en su libro ‘Dead Aid: Why Aid Is Not Working and How There Is a Better Way for Africa‘. Comienza diciendo que “la década de 1970 fue una época emocionante para ser africano. Muchas de nuestras naciones acababan de alcanzar la independencia, y con ello llegó un profundo sentido de dignidad, respeto por sí y esperanza en el futuro”. Su crianza en una Zambia en desarrollo la llenó de optimismo sobre lo que el continente podría lograr. Lamentablemente, sus puntos de vista cambiaron con el tiempo, al ser testigo de las políticas públicas que el mundo desarrollado tenía hacia África. Desde su puesto en el Banco Mundial, donde trabajó durante la década de 1990, podía sentir que su país seguía tambaleándose en un ciclo aparentemente interminable de corrupción, enfermedad, pobreza y dependencia de la asistencia internacional.

Las estadísticas no mienten: “en los últimos cincuenta años, más de 1 billón de dólares en ayuda relacionada con el desarrollo se ha transferido de los países ricos a África”, afirma Moyo, solo durante la primera década de los 2000, continúa “sobre la base de Live 8, Make Poverty History, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la Cuenta del Desafío del Milenio, la Comisión Africana,  y en la reunión del G7 de 2005 (por nombrar algunos), cada año se han recaudado millones de dólares en los países más ricos para apoyar a las organizaciones benéficas que trabajan por África”. También recuerda cómo Tony Blair, el primer ministro del Reino Unido de la época, en la conferencia laborista de 2001, señaló que “el Estado de África es una cicatriz en la conciencia del mundo” y que occidente debería “proporcionar más ayuda”.

“La ayuda se ha convertido en parte de la industria del entretenimiento” y “en un producto cultural”. Desde los millones que los gobiernos y las grandes instituciones financieras internacionales han asignado hasta lo que dona la gente común, las conciencias occidentales se han apaciguado, pero el pueblo africano no está mejor.  En palabras de Moyo: “en todo el mundo, los receptores de esta ayuda están peor; mucho peor. La ayuda ha contribuido a que los pobres sean más pobres y el crecimiento sea más lento. Sin embargo, la ayuda sigue siendo una pieza central de la política de desarrollo actual y una de las ideas más importantes de nuestro tiempo”.

¿Qué tiene África que la frena, haciéndola incapaz de unirse al resto del mundo en el siglo XXI?, se pregunta Moyo. “La respuesta tiene sus raíces en la asistencia”: “con la ayuda oficial al continente en el 10% del gasto público, y al menos el 13% del PIB para el país promedio, la continua dependencia de la ayuda de África plantea una serie de otros problemas. La ayuda engendra pereza por parte de los responsables políticos africanos. Esto puede explicar en parte porqué, entre muchos líderes africanos, prevalece una especie de despreocupación, una falta de urgencia, para remediar los problemas críticos de África. Debido a que los flujos de ayuda se consideran (con razón) como ingresos permanentes, los responsables de la formulación de políticas no tienen ningún incentivo para buscar otras formas mejores de financiar el desarrollo a largo plazo de su país”, concluye.

Voluntariado en África + el viaje de tu vida: Volunturismo

Ok, admito que estoy tomando un largo camino para llegar a mi punto inicial. Pero las políticas públicas son un reflejo a mayor escala de los objetivos de los “ciudadanos de a pie”. Así que hablemos de las acciones de las personas normales. Esos occidentales que no están tomando las grandes decisiones gubernamentales. Los que se sienten genuinamente culpables por los pecados de sus antepasados. Aquellos que entienden que su privilegio proviene de recursos que fueron robados. Los que votan por la apertura de las fronteras. Aquellos que podrán dormir mejor por la noche sabiendo que algo de dinero se destinó a aliviar los problemas del mundo en desarrollo. Incluso los que quieren ir a estos lugares para marcar la diferencia sobre el terreno. Hablemos del voluntariado en África.

Asistencialismo versus igualdad

El asistencialismo fue definido por el educador brasileño Paulo Freire como “políticas de asistencia financiera o social que atacan los síntomas, pero no las causas, de los males sociales”. Para que quede claro, aquí es donde estamos. Las donaciones monetarias e incluso el voluntariado están impidiendo una agenda integral para garantizar la igualdad.

Un estudio realizado por un sociólogo que vive en Mambo, un pequeño pueblo en las montañas de Usambara en Tanzania, reveló que la población local ve a los extranjeros como gobierno, por lo que esperan ayuda de ellos, como si fuera un deber.

En mi propia experiencia, la gente pide dinero, patrocinio para proyectos y ayuda en general, como si fuera un derecho adquirido.

Porque la dependencia que genera la asistencia es ahora la norma. Creó el hábito de ver a los extranjeros como fondos en lugar de personas. Como dijo una vez un amigo, “los turistas son cajeros automáticos ambulantes”.

¿Pagar para ser voluntario? El nacimiento del ‘volunturismo’

No hace mucho tiempo, el voluntariado era el simple acto de las personas que dedicaban su tiempo y habilidades a alguien que las necesitaba, de forma gratuita. Poco a poco comenzó a convertirse en una forma para que los viajeros con poco presupuesto intercambiaran trabajo por alojamiento. Pero en la última década se ha convertido en un nicho de viajes en auge. Los operadores ahora cobran una tarifa, en general bastante robusta, para organizar un viaje de voluntariado.

A partir de 499 dólares a la semana, muchos sitios te hacen una oferta a la que no puedes resistirte: “Ofrécete como voluntario en África y disfruta de todo: la sabana interminable y las exuberantes selvas, ¡no dejes ningún deseo sin cumplir! ¿Quieres usar tu tiempo y habilidades para hacer un voluntariado en África? ¡Las opciones son numerosas!”.

No solo creamos un problema de dependencia de la asistencia internacional para los africanos, sino que ahora estamos ayudando a personas inescrupulosas a enriquecerse apoyando su negocio de volunturismo.

Como lo dijo Daniela Papi en su charla TED ‘¿Qué hay de malo en los viajes de voluntariado?’, “los viajes de voluntariado en este momento están ofreciendo soluciones realmente a corto plazo para problemas complejos. Y, sin embargo, estamos realmente decepcionados cuando no estamos obteniendo resultados de desarrollo a largo plazo”.

Y lo que es peor, el principal nicho del volunturismo es el trabajo con niños, con todos los potenciales problemas que eso conlleva.

Turismo en orfanatos

No puedo creer que acabo de escribir esas palabras. El turismo en orfanatos, es decir, las personas que participan en un programa de voluntariado con niños huérfanos en el extranjero, se ha convertido en el nicho más en auge en los viajes de voluntariado. Si bien entiendo el interés específico en trabajar para ayudar a los niños, hay una inmensa evidencia que muestra que este tipo de ayuda está dañando a los mismos niños a los que intenta ayudar. 

Voluntarios, donantes y turistas bienintencionados, sin darse cuenta, están apoyando –e incluso alentando– a una industria que lucra con la explotación infantil. La mayoría de los orfanatos no son estatales, y muchos no están registrados y operan ilegalmente. Además, el número de estas instalaciones aumenta exponencialmente cerca de los puntos turísticos, donde los niños se ven obligados a pedir donaciones o a realizar un espectáculo de danza como agradecimiento por la ayuda recibida. A menudo se mantiene a los niños desnutridos y viviendo en la inmundicia para evocar mayor compasión.

El vacío creado por nuestro deseo de ayudar, pero hacerlo en nuestros términos (lo que a menudo se traduce en tener una sesión de fotos para presumir de nuestro altruismo), permitió que personas corruptas comenzaran prósperos negocios. No podías creer las historias de terror que he escuchado.

Los estudios muestran que alrededor del 80% de los niños que crecen en este tipo de instalaciones tienen uno o más padres vivos, es decir, 4 de cada 5 de los 8 millones de niños estimados que crecen en orfanatos en todo el mundo hoy en día tienen al menos un padre vivo (consulta este enlace para obtener más estadísticas). ¿Te imaginas cómo esos niños terminaron en un orfanato para que puedas ir a “ayudarlos”?

Arusha school kids, Tanzania - Experiencing the Globe
Arusha school kids, Tanzania - Experiencing the Globe
Arusha school kids, Tanzania - Experiencing the Globe
Arusha school kids, Tanzania - Experiencing the Globe

Piensa en tus aptitudes: ¿realmente puedes ayudar?

¿Sinceramente crees que puedes “apoyar proyectos de construcción, hacer voluntariado en la vida silvestre o ayudar en proyectos médicos y de enfermería”, como ofrece un sitio web?

En un artículo publicado en 2014, Pippa Biddle recuerda un viaje cuando cursaba la secundaria para construir una biblioteca en un orfanato en Tanzania, seguido de una semana de safari:

“Resulta que yo, una niña blanca, soy buena en muchas cosas. Se me da bien recaudar dinero, capacitar a voluntarios, recolectar artículos, coordinar programas y contar historias. Soy flexible, creativa y capaz de pensar sobre la marcha. Sobre el papel, según los estándares de la mayoría de la gente, estoy altamente cualificada para prestar asistencia internacional. Pero no debería estarlo. No soy maestra, médico, carpintera, científica, ingeniera o cualquier otro profesional que pueda proporcionar apoyo concreto y soluciones a largo plazo a las comunidades de los países en desarrollo. Soy una chica blanca que puede cargar con bolsas de cosas moderadamente pesadas, andar a caballo con los niños, intentar dar una clase, contar la historia de cómo me encontré mí misma (con el powerpoint que la acompaña) a unos pocos miles de personas y no mucho más”.

No hay mucho que añadir a sus palabras. Es posible que queramos ser útiles, pero necesitamos examinar verdaderamente nuestras aptitudes antes de comprometernos a hacer algo que podría empeorar una ya mala situación.

La forma correcta de ayudar

Nadie juzgará a un viajero por querer ver los 5 grandes en el Serengueti, o lémures en Madagascar, o gorilas en Uganda –todos ellos forman parte de mi propia bucket list–, pero hay una manera de mezclar trabajo y diversión, de ayudar y vivir esas experiencias, sin empeorar las cosas en el proceso.

Lo primero para ayudar adecuadamente es recordar que el objetivo es el desarrollo y la redistribución de la riqueza, no la ayuda y el asistencialismo. Haz una investigación adecuada para asegurarte de que tu dinero y/o tiempo vayan a las manos correctas.

¿Cómo elijo una organización para ser voluntario o donar?

Investiga qué ONGs tienen planes a largo plazo –necesitan trabajar junto con los lugareños para comprender completamente sus necesidades y desarrollar una estrategia a largo plazo para satisfacerlas.

Ten cuidado con las agencias que piden un pago por el voluntariado. Es comprensible que te cobren por organizar tu alojamiento, comidas y transporte, y más aún si quieres un “adicional” de safari, así que no los descartes de inmediato, solo asegúrate de que sean legítimos. Algunas agencias cobrarán $25 por día, mientras que otras pide más de $5,000 por semana. No tengas miedo de preguntar a dónde va cada centavo.

Si tienes un conjunto concreto de habilidades que se pueden poner en práctica, será muy bienvenido. Si no es así, ten en cuenta que el dinero rinde mucho más en los países más pobres. Mil dólares pueden pagar un viaje de una semana de un voluntario no calificado, o podrían pagar el salario de un maestro, enfermera o trabajador de la construcción local durante un par de meses. Además, en los países en desarrollo la gente está particularmente desesperada por empleos, la mano de obra no calificada importada es lo último que necesitan. 

Si quieres ver exactamente a dónde va tu dinero, Kiva es una organización increíble para respaldar. 1.700 millones de personas en todo el mundo no pueden acceder a bancos u otras formas de servicios financieros, sin embargo, se ha demostrado que los préstamos crean un sentido de responsabilidad que la asistencia no puede proporcionar. Para probar esta teoría, en la década de 1970 en Bangladesh nació el Banco Grameen. Concedían pequeños préstamos a la gente sin ninguna garantía, y confiaban en que devolverían el dinero porque esa era la única opción para que sus vecinos también pudieran pedir un préstamo. Hasta el día de hoy ha prestado dinero a alrededor de 9 millones de personas, y el banco, junto con su fundador, Mahammas Yunus, fueron galardonados con el Premio Nobel de la Paz. Kiva está replicando el modelo. Pero en lugar de operar como un banco, proporcionan la plataforma para que podamos financiar microcréditos mediante crowdfunding, poniendo el dinero directamente en manos de quienes lo necesitan.

¿Qué pasa si quiero trabajar para ayudar a los niños?

Si quieres enseñar o cuidar a los niños, asegúrate de que no sea en un orfanato. Algunos gobiernos están tomando medidas para etiquetar el turismo de orfanatos como tráfico de niños, prohibiéndolo por completo. En su lugar, busca organizaciones que permitan a los niños vivir en un entorno familiar, apoyando el desarrollo de la comunidad, y confirma que ejecutan programas a largo plazo, con un compromiso de al menos un mes de duración. Piensa en los problemas de apego que estos niños ya tienen, por lo que no querrás dejarlos después de solo unos días.

Además, asegúrate de que se te proporcionará suficiente capacitación y orientación antes y durante el proyecto. Y ten cuidado con los lugares que no verificarán tus credenciales antes de interactuar con menores. Pedir un currículum, antecedentes penales y referencias es lo mínimo.

Personalmente, me ofrecí como voluntaria para restaurar un centro comunitario que funciona como jardín de niños en las afueras de Arusha. Aunque mi trabajo, después de recaudar algo de dinero, era simplemente ayudar con la pintura, tuve contacto directo con los niños. Y nadie me pidió ningún registro policial ni calificaciones de ningún tipo para asegurarse de que los niños estuvieran a salvo. En contraste, me ofrecí como voluntaria para la agencia estatal responsable de la protección de los derechos de los menores en mi país de origen, Chile, y tuve que pasar por un millón de obstáculos antes de poder interactuar con los niños.

El voluntariado en Arusha fue algo espontáneo, porque conocí a las personas adecuadas cuando visité la ciudad. Resultó ser una experiencia encantadora, pero objetivamente, no como debería haberse llevado a cabo. Puedo dar fe de que el organizador tiene las mejores intenciones en el corazón, y animo a cualquiera a que se ponga en contacto con él si quiere ayudar –escríbeme para darte más detalles.

En cuanto a las fotos que tomé, que acompañan a este post, tengo el consentimiento de las profesoras, que obtuvieron el consentimiento de los padres, para publicarlas.

Arusha school kids, Tanzania - Experiencing the Globe

El ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo que “para muchas personas en otras partes del mundo, la mención de África evoca imágenes de disturbios civiles, guerra, pobreza, enfermedad y crecientes problemas sociales”, por lo que es bueno que la gente tenga el deseo de ayudar. Y aunque la ayuda ha tenido consecuencias terribles en el desarrollo general del continente, el voluntariado es, sin embargo, algo valioso. El volunturismo no es tan blanco o negro como una experiencia perfecta que cambia la vida o una estafa total. Las buenas intenciones pueden tener resultados sorprendentes, si se ejecutan correctamente. Solo asegúrate de hacer tu parte para garantizar que se haga bien. ¡Y disfruta del safari!

¿QUIERES LEER MÁS?

Voluntariado en África
Voluntariado en África

¿Disfrutaste lo que leíste? Una bonita manera de agradecerlo es invitándome a un café.
Con tu apoyo puedo seguir escribiendo historias, guías y reflexiones geopolíticas. ¡Muchas gracias!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subscribe

For curious minds who want to travel deeper. Adventure, insights, storytelling and geopolitics –straight to your inbox.

No spam. Just travel.