Visitar Azerbaiyán, explorando un destino no turístico

Visitar Azerbaijan

Azerbaiyán solía ser un país cerrado, casi sin turismo. Ahora está tratando de reinventarse, promoviendo visitar Azerbaiyán bajo el lema «mira nuevamente». Creo que es una excelente manera de aproximarse al país. Detrás de los brillantes edificios patrocinados por los petrodólares en la capital y las gigantografías del presidente Aliyev en todas partes, está el verdadero Azerbaiyán. En cuento sales del centro de Bakú, comienzas a verlo. En los suburbios y en los pueblos de todo el país. Donde la gente tiene una herencia turca, mezclada con pocos de ruso y persa. Donde la pobreza sigue siendo un gran problema. Donde hay muchas maravillas naturales por descubrir.

Nota: tuve una reunión con la oficina de turismo de Azerbaiyán. Me dijeron que existe la posibilidad de que trabajemos juntos en el futuro. Sin embargo, seré completamente honesta aquí. No soy una fan del país en general, por lo que seré crítica con lo que no me gustó, y al mismo tiempo que destacaré lo que disfruté. La honestidad es de suma importancia para mí, eso es a lo que mis lectores se han acostumbrado, por lo que no venderé mis principios 🙂

President Heydar Aliyev poster, Azerbaijan


Llegando a Azerbaiyán

Cruzar la frontera fue complicado. Tomé un bus nocturno desde Tabriz en Irán hacia Bakú. Llegamos a la frontera un poco antes de las 5 AM. Tenía una visa electrónica, en la cual señalas un plazo de cuánto estarás en el país: 3 meses, de los cuales puedes quedarte por 30 días. Esto es super conveniente cuando no sabes la fecha exacta de tu llegada. Yo la pedí un mes antes de la fecha en que pensé que llegaría por si tuviera algún problema con mi visa al llegar a Irán. Pero cuando llegué a la frontera el oficial me dijo que mi visa no era válida. Por supuesto que él no hablaba inglés, así que le mostré que el documento dice «válido desde». Vino otro oficial, enojado diciéndome que hoy no es la fecha que dice mi visa. Una encantadora niña azerbaiyana que estaba en el mismo bus y que hablaba inglés me ayudó a explicar la situación. Pero no sirvió de mucho. Después de una larga hora, llamaron a otro oficial, quien les dijo que estaba bien. Me preguntó por qué iba a Bakú. Dije turismo y él pareció convencido. Estampó mi pasaporte. Finalmente, pensé. Pero no.

El primer oficial con el que hablé regresó y me preguntó a dónde iba. Estúpidamente no pensé en qué decir (ya eran las 6 de la mañana, casi sin dormir), y respondí con la verdad: recorreré Azerbaiyán, luego Georgia y finalmente Armenia. En el momento en que lo dije, me di cuenta de mi error. Me dijo que esperara y otro oficial vino a preguntar «¿Nagorno-Karabaj?». Le dije que por supuesto que no (porque aún no estaba segura si visitaría el territorio separatista y, en cualquier caso, la honestidad había abandonado el edificio). Tomó mi pasaporte y me dijo que esperara de nuevo. Allí estaba, con la mochila en la espalda, con todos en el bus esperando a la única extranjera loca que cruza la frontera Irán-Azerbaiyán por tierra y durante la noche, mientras me explican que los oficiales me están molestando porque quieren parecer duros. Después de otros 15-20 minutos, un oficial diferente regresó con mi pasaporte y me dijo «bienvenida a Azerbaiyán». Dije muchas gracias y corrí de regreso al bus. ¡Solo para que un oficial más me pidiera mi pasaporte! Finalmente, alrededor de las 7 de la mañana comenzamos a movernos. ¡Dios mío, Azerbaiyán! ¿Cómo puedes esperar más turistas si tus oficiales de control fronterizo no tienen idea de lo que están haciendo?

Un aviso para los oficiales de control fronterizo en todas partes: no desaparezcan con nuestros pasaportes. No hay nada más inquietante para un viajero que perder de vista ese pequeño libro que te permite ver el mundo.

Vale la pena mencionar que me dijeron que si llegas al aeropuerto de Bakú la situación es completamente diferente. Los oficiales saben cómo hacer su trabajo, por lo que recibirás una bienvenida mucho más agradable.

Bakú me estaba esperando con un día frío y lluvioso, así que no tuve la mejor primera impresión. La ciudad se siente como una mala mezcla entre París y Dubai, que carece por completo de personalidad propia. Los petrodólares trataron de hacer que la ciudad fuera grandiosa, pero desde mi punto de vista, solo la hicieron pretenciosa. Todo se ve nuevo y brillante. Es una pena, porque tiene mucho potencial. Los azerbaiyanos tienen una mezcla de herencia turca y persa, además de un montón de influencia rusa. Esta combinación extraña podría resultar en algo sorprendente o fallar miserablemente. En este momento no estoy segura de cuál es. ¡Así que sigue leyendo! Al final del viaje debería decidirme 🙂

La gente

Se siente como que quieren parecer hospitalarios, pero la mayoría de la gente solo quiere venderte algo en los lugares turísticos. La herencia turca está realmente viva. Fuera del casco antiguo, sin embargo, verás la amabilidad de las personas. Cuando llegué a la estación de buses, iba a tomar el metro hasta el centro. Mientras buscaba cómo comprar el ticket, una señora me agarró la mano y me permitió entrar con su tarjeta. Por supuesto, ella se negó a aceptar dinero (un viaje que solo cuesta 0.30 manat, el equivalente a 0.16 €, pero aún así). Incluso me acompañó cuando tuve que cambiar de línea y me dejó frente al tren que necesitaba. ¡Se pasó para amorosa!

Pro Tip – Un consejo que aplica en todo el mundo: aprende algunas palabras básicas antes de llegar. Hola, chao, por favor y gracias. Cuando no puedas comunicarte, un sincero ’gracias’ en el idioma local será super apreciado.

Incluso en la Ciudad Vieja puedes encontrar algo de amor. Fui a un local de comida para comprar una masa tipo panqueque con queso. Hacía mucho frío, así que la señora que estaba haciendo este manjar me invitó a sentarme junto a un calentador y me dio una taza de té <3

People of Azerbaijan


También encontrarás un montón de vendedores diciéndote que te darán lo que quieras de su tienda como regalo, solo si les das un beso. ¡Incluso decir que tienes marido no los detiene! ¿Somos las mujeres simplemente objetos que se pueden comprar por una chuchería? También me pasó que algunos chicos en la calle comenzaron a hablar conmigo e invitarme a sus casas a tomar un shot de vodka.

Nota para otras mujeres que viajan solas: un simple no (tal vez dos veces) funcionó. Nunca me sentí insegura en Azerbaiyán. Creo que la gente (especialmente fuera de los lugares turísticos) aún no está acostumbrada a los visitantes, por lo que una chica de aspecto occidental atrae mucha atención.

Bakú

Como lo mencioné, la capital de Azerbaiyán no me impresionó. Había escuchado a muchas personas asombradas con ella, así que puede ser que yo no me sorprenda tan fácilmente después de tantos años de viaje. No me malinterpretes, es un lugar interesante para visitar, simplemente no es lo que yo esperaba. En lugar de ver capas de la fascinante historia del lugar, se ven algunas casas históricas rodeadas de grandes edificios, tratando de verse como París, que están rodeados de nuevas y brillantes construcciones. El potencial está ahí, pero la necesidad de mostrarnos cuánto dinero tiene lo tapa. Aún así, te recomiendo dejar un día para explorar el Palacio de los Shirvanshahs, la mezquita de Muhammad y la Torre de la Doncella, pasea por el borde del Mar Caspio en el Parque Dənizkənarı Milli, visita el curioso Museo de la Alfombra (el edificio tiene la forma de una alfombra) y el interesante Museo Nacional de Historia de Azerbaiyán.

Baku, Azerbaijan
Caspian Sea, Baku, Azerbaijan


Mis lugares favoritos en la ciudad fueron el Centro Heydar Aliyev y el parque Highland. El primero es extraordinario para los fotógrafos. Hay tantos ángulos que tienes garantizado obtener tomas increíbles. Esta maravilla de la arquitectura alberga el museo del patrimonio del presidente azerbaiyano que le dio su nombre, que estuvo en el cargo desde 1993 hasta 2003 (puesto que ahora ocupa su hijo, para sorpresa de nadie). El edificio está rodeado por el arte moderno más cool, incluida una familia de caracoles de plástico que vigila la entrada, y algún otro animal que te sorprende mientras subes las escaleras hacia el Centro. El Highland es un hermoso parque desde donde se tienen las mejores vistas panorámicas de la bahía de Bakú desde arriba. Fui de noche y realmente me impresionó: todas las construcciones nuevas y brillantes que me molestaron durante el día tienen un factor ‘wow’ en la noche. Desde allí también tendrás una vista preferencial de uno de los edificios más importantes de la ciudad, las Torres Flame.

Durja, Azerbaijan
Highland park, Baku, Azerbaijan


La mejor excursión de un día desde Bakú: Qobustan

Ten en cuenta que la letra Q se pronuncia como la letra G. En la mayoría de las guías verás este lugar escrito como Gobustan, pero en Azerbaiyán siempre lo encontrarás como Qobustan.

Una de las muchas cosas que la gente intentará venderte en Bakú es un tour. En general, me gusta más visitar lugares por mi cuenta (y estoy feliz de ahorrar en mis aventuras ‘hágalo usted mismo’), así que tomé un bus hacia las afueras de Bakú y luego otro que me llevó a Qobustan (desde la Ciudad Vieja toma el bus N°125 por 0,20 manat y luego el bus N° 195 por 0,80 manat –el primero se paga con la BakuCard, que puede comprar de una máquina en cualquier estación de metro o parada de bus, y el segundo se paga en efectivo). La ruta va a lo largo de la costa y todo lo que puedes ver son las plataformas de perforación petrolera. No sé por qué, pero me llamaron mucho la atención. Aunque sé que el país vive del petróleo, me sorprendió verlas en todas partes.

En cuanto llegué a Qobustan un taxista se ofreció a llevarme a ver los lugares de interés. Negocié para ir a las dos atracciones que quería ver, más tiempo de espera, por 10 manat. Él ya tenía otra persona, así que tengo la sensación de que a él le cobraron mucho más. De todos modos, la excursión comenzó en el lugar que más quería ver en Azerbaiyán, los volcanes de lodo.

Llegar a esta curiosidad no es fácil, ya que no hay un camino señalizado, solo las huellas de las ruedas de otros visitantes en un terreno fangoso. Es un viaje difícil, pero te lleva a una meseta llena de formas cónicas extrañamente hermosas que emergieron del centro de la tierra. Había visto fotos, pero no estaba segura de qué esperar. Aún así, me sorprendió ver estos pequeños cerritos de barro con forma de volcán.

Lo que no sabía es que los volcanes de lodo están asociados a campos petrolíferos: aparecen en campos ricos en petróleo y gas (¡lo que explica los miles de millones de plataformas de perforación petrolera en el camino!). La costa del mar Caspio está llena de minerales, por eso estas pequeñas maravillas se encuentran en esta área. Azerbaiyán tiene casi la mitad de todos los volcanes de lodo de la tierra. Y aunque los de Qobustan son pequeños, el más grande del país tiene 700 metros de altura, con un diámetro de 10 km! En 2001 estalló disparando llamas a 300 metros en el aire… así con pequeños y tiernos.

Esto es todo un espectáculo. Aunque mi conductor me dio alrededor de una hora para explorar, desearía haber tenido más tiempo. Hay toneladas de estas pequeñas montañas que escupen barro y todas se ven diferentes –en tamaño, actividad, en la forma en que fluye el barro. Al escribir esto, creo que debo sonar como una loca, pero hay algo realmente especial en este lugar…

Mud volcanoes, Qobustan, Azerbaijan
Qobustan mud volcanoes, Azerbaijan


La otra parada en el área fue el Paisaje Cultural de Arte Rupestre de Qobustan. Este lugar alberga petroglifos: dibujos tallados en roca hechos durante la Edad de Piedra, hace unos 40,000 años. El arte está bien conservado y muestra danzas, hombres con flechas y animales. El sitio está ubicado entre el mar Caspio y la cordillera del Cáucaso, en lo que hoy es un área árida semi desértica con escasa vegetación, pero que alguna vez fue un exuberante bosque verde, al menos según los mensajes en los petroglifos.

Como no hay información en el sitio, se recomienda ir al museo primero para saber qué es lo que estás viendo y no perderse esta maravilla histórica.

Qobustan Rock Art Cultural Landscape, Azerbaijan


Qobustan, el pueblo en sí, es exactamente lo que pensé que sería el Azerbaiyán rural. Un lugar donde los petrodólares no han llegado, donde escuchas «spasiba» en vez de «teshekur» (ruso en vez de azerbaiyano/turco), donde los Ladas de 50 años son el medio de transporte habitual. La gente aquí no está acostumbrada a los turistas. Los visitantes solo vienen a ver los lugares de interés de alrededor del pueblo, nadie se detiene en él. Los pocos que lo hacen son mirados y cuestionados. No es que entienda azerbaiyano (o ruso), pero estoy bastante segura de que intentaban preguntarme «¿qué cresta estás haciendo aquí?». Caminé por un rato y me senté a tomar una taza de té en un Çay Evi para observar a las personas (¡después de ser a quien ellos estaban mirando!) Finalmente sentí que estaba en el verdadero Azerbaiyán, el destino «fuera de lo común» que quería experimentar.

Qobustan, Azerbaijan


El otro viaje popular por el día, al fuego!

Azerbaiyán tiene es eslogan «la tierra del fuego». En este viaje te da dos de las razones. Lo primero es el zoroastrismo. En Bakú hay un Templo del Fuego: Ateshgah. Fue construido en el siglo XVII y su llama eterna se apagó en 1969. Hoy está iluminado por gas. Se promociona como una visita obligada en Bakú, pero después de ver a muchos Templos del Fuego más antiguos en Irán, no tenía sentido hacer una visita. Si no has visto uno, entonces anda. El fuego es uno de los elementos sagrados para los zoroastrianos, y es interesante aprender sobre él en un lugar donde se le adora.

El segundo lugar para entender el eslogan es Yanar Dag, la montaña en llamas. En una ladera a las afueras de Bakú (accesible con el bus N°217) hay un fuego eterno que arde debido a gas natural subterráneo. No hay una respuesta clara sobre cómo comenzó el incendio, pero la teoría más generalizada dice que un pastor inició accidentalmente un incendio en los años 50. Lo que sí sabemos es que hoy hay un (pequeño) muro de fuego de 10 m de largo que nunca se extingue. Lo visité durante el atardecer para verlo tanto de día como por la noche. Es un concepto interesante, pero honestamente, no creo que valga la pena el viaje.

La región de Sheki

Después de unos días en y alrededor de Bakú, estaba lista para salir de la ciudad. En el hostal conocí a Andre, un mochilero de estadounidense que también planeaba ir al oeste del país. Así que tomamos una marshrutka y partimos a Qabala (recuerda que Q=G, por lo que se pronuncia Gabala). Mientras dejábamos a Bakú atrás, el camino se hacía más y más verde, y luego más montañoso hasta que las montañas del Gran Cáucaso aparecieron frente a nosotros. ¡Qué vista más increíble!

No planeamos nada, así que cuando llegamos a la ciudad, nos detuvimos en una pequeña tienda para pedir wifi para buscar un hostal. No solo las encantadoras personas que trabajan allí nos dieron la contraseña, sino que también nos trajeron una taza de té <3 ¡Se sintió un mundo de diferencia del turístico quiero-venderte-hasta-a-mi-mamá Bakú! En el camino, Andre me estaba contando sobre sus aventuras haciendo dedo (autostop, en caso de que “hacer dedo” sea muy chileno), y con vergüenza confesé que nunca lo había hecho. No tengo problemas para viajar sola (¡viajar sola es maravilloso!), o quedarme en el sillón de alguien a través de Couchsurfing (la aventura más genial de mi vida comenzó con un anfitrión de CS), pero entrar en el auto de un extraño fue donde marcaba la línea. Siempre quise hacerlo, pero tenía miedo de intentarlo. Hasta ahora. Encontramos un hostal a 4 km de la tienda que nos prestó wifi, así que cuando Andre lo sugirió, inmediatamente levanté el pulgar. ¡El primer auto paró y yo estaba feliz de no tener que seguir acarreando mi mochila!

No hay nada especial en la ciudad, pero la naturaleza que la rodea es hermosa. Las vistas del monte Bazardüzü, la cumbre más alta de Azerbaiyán, son impresionantes. Caminamos por unas horas y nos sentamos en una pared con vistas a un prado verde con caballos mientras esperamos la puesta del sol. Mi mente se desconectó del mundo mientras veía los últimos rayos de sol escabullirse entre las nubes.

Qabala, Azerbaijan


A la mañana siguiente hicimos dedo hasta una estación de esquí y caminamos desde allí a un pequeño pueblo, Durja. Esperaba un lugar turístico, lleno de chalets de invierno. Lo que encontramos fue un asentamiento pobre pero lleno de encanto, uno que aparentemente no ha escuchado que la estación de esquí se está volviendo cada vez más conocida. ¡Gracias a todos los dioses! Para llegar a él, puedes tomar el teleférico que funciona todo el año, pero es una caminata fácil y la ruta está llena de hermosas vistas. De vuelta en el complejo, hicimos dedo hacia el centro de la ciudad. ¡Me estoy acostumbrando a esto! 🙂

Durja, Azerbaijan


Partimos a Ismailli. Una familia paró para llevarnos. En el camino nos detuvimos en un bosque mágico para tomar té. Los árboles tienen tonalidades de verde que no sé cómo describir, y rodean las mesas que estaban dispersas por el bosque. Cuando llegamos a nuestro destino, la familia nos dijo que somos sus invitados, pero que si queremos alojar allí y pagar 20-30 manat lo agradecería. Nos quedamos y les dimos 30, solo para que dijeran que en realidad eran 40. Por supuesto, no tenían cambio de un billete de 50. Así con la hospitalidad, ¿cierto? No es mmucho dinero, pero el doble estándar en el discurso realmente me molestó. De todos modos, disfrute caminando por la ciudad. Parece que ningún turista había puesto un pie allí. Todo lo que puedes ver son los lugareños que viven su día a día.

Tea in the forest, Ismailli, Azerbaijan
Ismailli, Azerbaijan
Backpacking, Lahic, Qabala, Azarbaijan


Decidimos hacer dedo a Lahic porque no pudimos encontrar las marshrutkas. Tres autos y una hora y media después, llegamos. Una corta caminata por la calle principal me dio tiempo para tomar fotos maravillosas. Pero el pueblo en sí es muy turístico y después de ese corto paseo estaba lista para partir. Andre lo describió como el camino trillado. Una calle que estoy segura solía ser encantadora, transformada en una sucesión de tiendas de souvenirs, alojamientos y restaurantes con menús en inglés esperando el próximo bus turístico. Las guías lo describen como un pueblo de montaña aislado dedicado a la producción de cobre, pero no. Todo lo que vi fueron turistas. Se supone que las vistas alrededor son preciosas, pero estaba lloviendo, así que no hubo trekking ese el día. Tomamos una taza de té y esperamos la marshrutka de regreso a Ismailli. Recomiendo ir porque el camino para llegar a Lahic es impresionante, pero si vas a visitar otras aldeas menos conocidas en las montañas, sáltate esta.

En Ismailli, por supuesto, no pudimos encontrar la marshrutka hacia Sheki. Después de preguntar y deambular por un rato, vimos que venían de Bakú, por lo que ya estaban llenas cuando llegaban a donde las esperábamos. No quedaba más que hacer dedo. El primer tipo nos cobró, lo que nos dijeron que es normal en Azerbaiyán. El segundo no lo hizo y nos dejó casi en la puerta de nuestro anfitrión de Couchsurfing.

Ziya, su esposa y su bebé nos estaban esperando. A la mañana siguiente él nos mostró la Ciudad Vieja. El palacio del Sheki Khan es todo un espectáculo. Lamentablemente, la fotografía dentro del edificio no está permitida. El intrincado marco de las ventanas de colores y las pinturas detalladas son súper interesantes, definitivamente una visita obligada.

La ciudad tiene 2 grandes caravanserais, uno de los cuales supuestamente es el más grande del mundo (no pude confirmar esto, pero Internet parece ir en una dirección diferente). Aún así, uno volvió a su antigua gloria desde que fue restaurado y funciona como hotel. El otro está cerrado al público. Para una bonita vista de la ciudad desde arriba, anda al memorial de la Segunda Guerra Mundial. Y si no te importa comer un poco de azúcar, pruebe halva, el orgullo y la alegría de la ciudad. Encontrarás cientos de lugares vendiendo esta dulce delicia de nuez.

Un corto viaje en bus te lleva a Kiş, un pequeño pueblo que tiene todo el encanto no turístico que esperaba encontrar en Lahic. La Iglesia de Saint Elishe es la vista principal, un templo bien conservado de la época de la Albania caucásica (un reino de finales del siglo VI A.C., que no tiene nada que ver con la Albania de los Balcanes). Después de visitarla, pasea por las pocas calles de la ciudad. Viendo un poco más del verdadero Azerbaiyán fue la manera perfecta de pasar el último día en el país.

Sheki caravanserai, Azerbaijan
Palace of the Sheki Khan, Azerbaijan
Kis, Azerbaijan


Hora de irse

Para ir a Georgia desde Sheki debes tomar una marshrutka a Qakh (1 manat, 45 minutos) y luego otra a Tiflis (8 manat). Pregunté si se detiene en Signagi, y me dijeron que sí. Aún así me dejaron en el medio del camino, a 8.5 km de la ciudad, con una diferencia de altitud de 500 metros. Maps.me decía que serían 3 horas y 8 minutos a pie. Puedes leer más sobre esto en mi publicación sobre Georgia, pero lo menciono aquí para que sepas a qué atenerte si decides hacer esta escala.

Salir del país no fue tan complicado como entrar, pero pareciera que los oficiales tienen la misión de hacerlo más difícil de lo necesario. Esta vez solo me tomó unos minutos, pero me hicieron preguntas que no tenían sentido. «Viniste desde Irán, ¿verdad? ¿Por qué no tienes estampado el pasaport?» Porque no estampan los pasaportes, pero tengo una visa electrónica si quiere verla. «Mmmm. No. ¿A dónde vas ahora?” Bueno, a Georgia (¡considerando que estoy en la frontera de Azerbaiyán y Georgia, debería ser obvio!). «¿Y luego?» De vuelta a casa (¡porque no cometo el mismo error dos veces!). Los oficiales piensan por un momento, echan un vistazo a cada página de mi pasaporte nuevamente y me lo devuelven. Ni siquiera un adiós. Dije muchas gracias, con mi tono más irónico, y caminé hacia el lado georgiano, por primera vez, feliz de irme de un país …

Little plane

Para resumir la experiencia, las zonas rurales de Azerbaiyán son hermosas. Diferentes tonos de verde custodiados por hermosas cumbres nevadas. Los pueblos no turísticos tienen mucho encanto y vale completamente la pena explorarlos. Con el resto, no estoy convencida. Escuché cosas maravillosas sobre la vida nocturna de Bakú, pero no carreteé allí para confirmarlo. El vino definitivamente no es de mi gusto. Solo probé unos pocos, pero incluso los lugareños me decían que ellos beben vino georgiano. La comida es absolutamente basada en carne, así que no pude probar ninguna especialidad local. Sobreviví de pan, ensalada y sopa de lentejas durante todo el viaje (he tenido viajes en los que todo lo que comí fue pan, así que debería contar mis bendiciones). De todos modos, ser vegetariano no es fácil aquí, debo decirlo.

Si estás en la región y tienes tiempo, no veo una razón para no darle tiempo a Azerbaiyán. Pero si tienes solo unos días, yo los pasaría en Georgia.


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